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LAST TANGO IN PARIS
 

 

 

 

 

 

 

 

ÚLTIMO TANGO  EN  PARIS

 

MI HOMENAJE A UNA OBRA MAESTRA

 

 

 

 "Paris sabe que mi corazón palpita....

Mis recuerdos nunca me abandonaran...

 Se que esa ciudad forma parte de mi vida...

 

 

Si Paris como ciudad conserva en mí ese lugar que solo reservo a los momentos mas bellos de mi existencia, si el embrujo de sus calles, sus puentes, su fina lluvia, su atmósfera romántica, su arte e historia son parte fundamental de mí, no podría ser menos uno de los films de Bertolucci. Recuerdo perfectamente la oscuridad de aquella sala de ensayo, recuerdo como si fuera hoy la música de Gato Barbieri, la morbosidad brutal de ciertas escenas, el dolor de sus secuencias, la violación de tus deseos traspasados a la pantalla, el sexo mas puro, retratado con lente oscilante........Todo ello con la presencia de uno de los hombres mas enigmáticos del cine, pues si LAST TANGO IN PARIS posee la fuerza de un clásico, la interpretación de MARLON BRANDO rompe lo establecido.....Su monstruosidad como actor es tan latente, que es toda una fuente de placer visual en los momentos en que somos carne, vertiendo el maná para poder así traspasar al mundo.

 Marlon fué para este cinéfilo que escribe sobre uno de los films mas polémicos de la historia del Séptimo Arte, su actor fetiche durante muchos años......Ya desde el comienzo del film, cuando se tapa los oídos, mientras por encima cruza el metro parisino a gran velocidad, o cuando de su rostro cae una lágrima al final de la película, contemplando los tejados de Paris......No creo que ningún personaje, y por supuesto ningún actor como Brando me hayan podido marcar en este aspecto tanto. Brando forma parte de mis recuerdos de cinefilo..... Escribir sobre el film de Bertolucci es un soplo de aire puro para mi......

 

La película es una hábil reflexión sobre la condición humana y sus costumbres. Bertolucci nos toca la fibra sensible con este film cargado de erotismo y, si, romanticismo, a su manera. Hay quien en su día no vio aquí más que una perversión obscena del realizador italiano, calificando y tachándolo de pornográfico al estilo de la secuela Emmanuelle. A ver, no nos equivoquemos. Una cosa es lo que hacen gente como Vicente Aranda y Bigas luna, y otra cosa es esta película. Embriagada de una sensualidad y un salvajismo sobrecogedor, la película nos cuenta las andanzas de dos almas perdidas que encuentran en el sexo su punto de unión y casi de expresión. No hay nada en el metraje que sobre si nos referimos a escenas de sexo. Sin embargo, uno de sus puntos débiles es la historia de Schneider con Leaud. Una historia bajo mi punto de vista floja, prácticamente intrascendente que cuenta muy poquito de la protagonista no solo a primera vista sino indirectamente también. Con una realización clásica y pausada, pero deudora de los encuadres fijos de Bergman, sus largas escenas aportan un realismo necesario para comprender a estos dos personajes. Es en estas escenas cuando admiramos la fotografía de Storaro y la interpretación de Brando en toda su dimensión y esplendor. Entre la dura y dramática realización de Bertolucci y las imágenes del director de fotografía de Apocalypse Now, se forma un collage en el que solo podría encajar Brando, en su mejor interpretación, con permiso de EL PADRINO Y UN TRANVÍA LLAMADO DESEO.

Esta película debería haber sido un soliloquio de Marlon Brando. No se puede entender de otra manera. Los momentos en los que el actor aparece en la pantalla son mágicos porque nos traspasa su sentir individual para transformarlo en colectivo. Pocas veces he visto el sufrimiento humano mejor interpretado por un actor: la tristeza recorriendo cada rasgo de su rostro, el abatimiento reflejándose en cada paso que da, la aflicción llenando sus ojos, el pesar rompiendo su voz y su concepción de la realidad... Por eso cada vez que aparece el personaje femenino, el espectador se revuelve incómodo porque no desea para nada su presencia, pues únicamente quiere beber de la potencia interpretativa de Brando.

Quedó grabado en mi retina esa imagen del esposo frente al cuerpo yacente de la esposa. Nunca antes había visto una carga de dolor tan intensa y profunda como esta. La tristeza elevada al máximo exponente, siendo casi metafísica y etérea, acuñando un concepto espiritual que traspasa cualquier límite establecido. Y la contribución del aura melancólica de un París que parece derrumbarse paralelo al personaje es inmejorable. Los exteriores e interiores son dignos de alabanza. Pura poesía en la pantalla que nos aporta la desestructuración del individuo.

Pero quiero dar un toque critico otra vez a la relación estúpida e insustancial de la actriz y el director de cine, ¿Qué puede aportar una cosa así en una película que pretende ser demoledora? ¿Qué cabida tiene y qué podemos extraer de algo semejante? No le encuentro justificación desde ningún punto de vista. Salvando ese obstáculo incomprensible, nunca antes la tristeza fue tan bella.

 


Brando atrapa al personaje, lo hace suyo, lo destroza, lo crea, lo revive, lo vuelve a echar al pozo, lo vomita y lo saca a la luz como una buena nueva. No tiene nombre lo que Brando hizo en esta película. Los momentos en los que no aparece la película se resiente. Me recordó a LA MISIÓN, en aquella película todo estaba muy bien pero uno sentía que la película respiraba cuando sonaba Morricone, parecía una película dirigida por el compositor de la banda sonora, algo que no he vuelto a sentir. Hasta que Marlon parece dirigir la película con cada uno de sus registros. Porque es un personaje con muchas caras. Bueno, malo, enamorado, traidor, vividor, lo tiene todo. Era muy jóven, pero ya había vivido mucho y sufrido mas, pero saqué en claro de la película que, después de haber visto todo lo que he visto, dentro de todo su mensaje es conservador, opuesto a todo lo que muestra. Los últimos minutos son la redención del clasicismo y el libertinaje cae en desgracia. Una crítica encubierta a una forma de vida que nadie es capaz de aguantar.


Una obra maestra en general y nada menos que del erótico en particular, un film complejo, desarraigado y salvaje, libertario en el mejor sentido y lleno de fuerza imborrable en sus imágenes, un poema trágico e iconoclasta. Bertolucci presenta la historia de pasión de un hombre maduro, aislado y odioso, con una joven desprejuiciada, ingenua y sensual, dos desconocidos que tras un furtivo, inesperado y primer contacto salvaje, inician un enloquecido laberinto pasional hasta el extremo. Así, se presenta la razón como sexo y el sexo como razón de todo, en una primera lectura, como vehículo para olvidarse de todo, de la misma existencia, de la conciencia de vivir, de lo divino y lo humano. La pasión desenfrenada de los amantes: (él acaba de perder a su mujer y ella se enamora perdidamente), sirve para que Bertolucci pinte un film tan libre, falto de prejuicios y de ataduras como nihilista. No hay mínimo amor siquiera: cuando uno empieza a conocer al otro todo se estropea trágicamente, pero a través de una concienzuda puesta en escena que elevan al film del plausible ridículo que hubiera podido ser a la categoría artística que muchos le reconocen.
Bertolucci parece poner sobre el tapete un film nihilista, escandaloso y ateo, pero contradictoria y magistralmente contado y planteado como un film netamente religioso o filosófico: todo se reduce a creer o no creer. En el amor, en la propia existencia, en uno mismo, en la sociedad, en el sexo, en las formas, en el fondo. Hiperpesimismo y desesperación, un poema masoquista sobre el desamor y el amor, una auténtica y memorable tragedia griega o clásica, y "El último tango en París" es todo un clásico cuando todas sus formas, su estilo y su propósito son lo contrario: signo inequívoco de gran obra, en un París moderno y cotidiano cerrado de la forma que merece ética y estéticamente
el personaje de María Schneider como maleable y sensual muñeca atrapada y ahogada, confundida y degollada, infeliz y felicísima, entre los brazos de un monstruoso e inolvidable Brando, toma conciencia real de lo que ha vivido tras acabar con la bestia que la abruma y que quizás no deseaba sino esa muerte.

Ella, llorando y definitivamente escéptica, queda posiblemente muerta en vida.

 

Drama romántico realizado por Bernardo Bertolucci, escrito por Bertolucci y Franco Arcalli. Es su sexto largometraje cuyos protagonistas en su principio eran una pareja de hombres...Se rueda en escenarios exteriores de Paris y en los estudios, con un presupuesto de 1.250.000 dólares. La acción dramática se desarrolla en París durante el invierno de 1972, a lo largo de varias semanas. El protagonista, Paúl, es un americano de mediana edad, que reside en París desde hace 5 años. Arrastra el peso de una vida saturada de frustraciones e insatisfacciones personales, agravadas por el suicidio reciente de su esposa y por sentimientos de auto-odio. La protagonista, Jeanne, es una vulgar parisina de 20 años, de familia acomodada, que trabaja como actriz aficionada y es la novia de Tom, realizador de cine aficionado. Paúl y Jeanne se conocen casualmente cuando ambos buscando piso para alquilar y coinciden en la calle Jules Verne. Entablan una relación de encuentros furtivos, de sexo sin barreras, sin reglas, sin amor, sin compromisos y sin intimidad. No se conocen y desean no conocerse. El sexo entre desconocidos es para ellos el recurso a través del cual buscan el exceso, la carnalidad salvaje, la trasgresión de las convenciones limitadoras, la libertad, la inocencia y la plenitud física. Sus encuentros clandestinos, no programados y anónimos, tienen lugar en ese piso de la calle Jules Verne, alquilado por Paúl. Desordenado, sucio, lóbrego y aislado del mundo, sus paredes son testigo de una relación no exenta de violencia verbal, fantasías de degradación, prácticas de dominación entre desiguales y toques sádicos.

La relación imposible entre los dos protagonistas está abocada a transformarse o a desaparecer. La atmósfera que envuelve la acción se presenta cargada de tensión erótica, deseo, soledad, desesperanza y desesperación. La narración, llena del barroquismo clásico que tanto agrada al realizador, desarrolla bien la trama principal y las secundarias, define con acierto los caracteres protagonistas y mantiene el interés del relato con la ayuda contenida de la sorpresa, el sobresalto y la provocación. El nihilismo que informa el film, la desenfadada grosería de los diálogos y las sugerencias eróticas, acogieron el día del estreno de la película con un gran escándalo, que casualmente y de manera insólita hoy en día, provoca su retirada de los carteles de Italia.

Hace uso de imágenes que a través del simbolismo, la alegoría o el paralelismo aportan contenidos y explicaciones, como el baile sin reglas, la visión de rostros a través de cristales que los deforman, la división de la pantalla en dos áreas, la reproducción de obras del pintor expresionista Francis Bacon, junto a los créditos iniciales, la representación del regreso al jardín del Edén, las referencias a Ofelia y al mito de Eros y Thanatos. Merece ser destacada la imagen de inocencia que aparece fugazmente cuando Jeanne evoca el papel de los niños italianos, ángeles de solo cabeza y alas, que recuerdan a Cupido, como los representados en la pintura religiosa italiana del Renacimiento y Barroco. La interpretación de Marlon Brando, a su 48 años, es pura antología del arte interpretativo. La fotografía, de Vittorio Storaro, ofrece frecuentes encuadres descentrados, decorados desequilibrados, imágenes que provocan desorientación, planos estáticos, etc., que combina en conjuntos de gran plasticidad y de indudable belleza. Con reiteración toma prestados los colores de la paleta atormentada de Bacon, que imita descaradamente entre guiños de simpatía y admiración.

 

 



Jamás una película logró abrir, sacar y estudiar las relaciones humanas hasta lo más profundo. Como si fuese una cirugía mayor expone sin piedad el cuerpo y el alma de dos seres. Nunca el odio, el amor, la pasión, y la muerte formaron un conjunto tan perfecto como en este film. Tenía que ser europeo por supuesto, para dejar volar con libertad a los actores y lograr una maravilla que el tiempo no podrá borrar. Brando asume el papel de su vida, una actuación que lo lleva a la inmortalidad por encima de cualquier otra. Estoy totalmente convencido de que servirá de ejemplo para futuras generaciones y como debe emplearse la misma alma actuando y cagarse en las formas y los modos. Maria Schneider acompaña como un guiñol de harapos a Brando, nunca logra brillo de pantalla, porque él actor lo abarca todo. Dos desconocidos que comienzan una relación puramente sexual, casi animal, sin saber como se llaman. Dos adultos jugando como niños a lo que sea, sin prejuicios ni vergüenza, pudiendo ser de verdad, sin máscaras ni posturas......!! Libres !!. Tanta intensidad no puede pasar por sus vidas sin dejar huellas imborrables y ninguno volverá a ser el mismo después de conocerse.

Me importa un bledo como os quieran contar lo que es una obra maestra. El Último Tango en París lo es. Pero vamos a lo que vamos; al gran Bertolucci independiente y astutamente dependiente de Brando. Porque el actor interpreta el mejor papel de su vida por encima de El Padrino. Sus monólogos han hecho historia y son recordados como una amalgama de guión e improvisación como solo él sabía hacer. Bertolucci no quería problemas con el actor y le dejó a su aire, lo que fue un gran acierto para todos los que consideramos a Brando como el mejor actor de todos los tiempos.

Aquel fue el primer acierto de Bertolucci. El segundo fue entrelazar brillántemente las tres historias del film: la del Brando hundido y desequilibrado por el suicidio de su mujer, la historia de amor superflua e inconsistente entre María Schneider y su novio director mediocre (una especie de sátira de Bertolucci sobre la industria del nuevo cine francés)-, y la acción y reacción del deseo y del amor entre los dos protagonistas principales. Quiero recalcar que en ningún momento aparecen los dos desnudos, ni en las escenas de sexo explícito a pesar de su crudeza. Otro acierto de Bertolucci.

El aspecto técnico es impecable. La fotografía amarillenta y triste, el juego con la luz, y uno de los mejores montajes que se hayan realizado jamás, junto con la preciosista música de saxo, (instrumento sensual por excelencia), redondean esta obra de arte llamada LAST TANGO IN PARIS....por ejemplo la secuencia en la que Brando le habla a su mujer muerta, es de lo mejor que he visto nunca en muchos años... ! Irrepetible !.

El título del film hace honor a la historia de los protagonistas ya que cuando todo cambia y es Paúl el perrito, el desenlace se desencadena tras bailar ese último tango con un final tan crudo y tan bello como magistralmente rodado. Un deleite para la vista y los sentidos. Por cierto... nunca se supo emplear mejor la mantequilla.

-" Hablamos de la familia? Yo te hablaré de la familia... maldita familia... dónde los niños son torturados hasta que confiesan su primera mentira... maldita familia... me cago en todos vosotros... me dais asco... maldita familia."-
 

Tremendo, increíble, único......

 Mi primera visión del film fué en un cine del Barrio Latino de Paris, y aún hoy, muchos años después, recuerdo aquel olor, sus planos rojizos, oscuros, medio enfermizos, pero excitantes al ciento por cien. Era como si terminase de ver ese interior nuestro expuesto al mundo..¿Quién no ha deseado encerrarse en una vacía habitación y dar rienda suelta a nuestros mas viejos instintos? ¿Que lugar mejor que Paris como marco?, ¿Qué mejor que dos cuerpos desnudos, uno frente al otro, bebiendo lentamente el sudor de la propia piel?. No recuerdo, ni creo que pueda existir nada parecido, ni ningún sentimiento similar en mi larga carrera como devorador de cine, ni que un actor del calibre de un Brando irrepetible y perfecto, pueda sacudir mi interior... Cuerpo ansioso que sucumbe ante el instinto y se integra como buen amante del cine,  en un lienzo incomparable y de difícil definición. No creo exagerar al decir que "LAST TANGO IN PARIS", es para mi, como esa primera vez que nunca olvidamos y que nos gustaría repetir, con la mente disparada y el corazón palpitando. Eso es vivir el cine, eso es devorar el arte de un maestro, es contemplar un film marcadamente romántico, haciendo de todo ello un cóctel de sabor amargo. 

Tengo por costumbre cuando voy a escribir sobre cualquier titulo, si éste hace años que lo descubrí, verlo ahora detenidamente.....Debo confesar que hay algunos que he preferido desecharlos, pues el paso del tiempo ha sido mortal, pero en éste caso concreto de "ULTIMO TANGO EN PARIS" me revela lo que yo viví en Paris. He vuelto a sentir muchos años después, mi total admiración al film mas personal e íntimo...Me atrevería a decir que éste clásico contiene lo que en nuestro subterráneo personal quisiéramos vivir, seguir viviendo y hasta morir si ello fuera posible.

 


 

Solo Brando importa en esta película, todo nace y muere con el y de el, Maria Schneider ya ha sido olvidada, porque es solo un instrumento que toca el concertista, Leaud está perdido, solo es un relleno, incluso la trama es una excusa, no hay film solo Brando derruido, un hombre que es un paisaje moral desolador en su lucidez abisal, el extranjero definitivo. No es una interpretación, no hay personaje solo Brando arrastrándose hasta el más puro final a los acordes de Gato Barbieri en un Paris gris y opaco. La película es el adorno porque ver a una persona mostrándose en todo su miserable esplendor es demasiado para tragarlo sin algo dulce. Cuidado con esta película si la miras demasiado te devolverá la mirada.


Hábil reflexión sobre la condición humana y sus costumbres. Bertolucci nos toca la fibra sensible (y no me refiero a llorar) con esta película cargada de erotismo y, si, romanticismo, a su manera. Hay quien en su día no vio aquí más que una perversión obscena del realizador italiano, calificando y tachando el filme de pornografía al estilo de Emmanuelle. A ver, no nos equivoquemos. Una cosa es lo que hace Vicente Aranda y Bigas luna y otra cosa es esta película. Embriagada de una sensualidad y un salvajismo sobrecogedor, la película nos cuenta las andanzas de dos almas perdidas que encuentran en el sexo su punto de unión y casi de expresión. No hay nada en el metraje que sobre si nos referimos a escenas de sexo. Sin embargo, uno de sus puntos débiles es la historia de Schneider con Leaud. Una historia floja, prácticamente intrascendente que cuenta muy poquito de la protagonista no solo a primera vista sino indirectamente también.

Con una realización clásica y pausada, deudora de los encuadres fijos de Bergman, sus largas escenas aportan un realismo necesario para comprender a personajes tan complejos. Es en estas escenas cuando admiramos la fotografía de Storaro y la interpretación de Brando en todo su esplendor. Entre la dura y dramática realización de Bertolucci y la fotografía del director de fotografía de Apocalypse Now se forma un collage en el que solo podría encajar Brando, en una de sus 3 mejores interpretaciones: El padrino, Reflejos en un ojo dorado...


Brando coge al personaje, lo hace suyo, lo destroza, lo crea, lo revive, lo vuelve a echar al pozo, lo vomita y lo saca a la luz como algo nuevo. No tiene nombre lo que el intérprete de La jauría humana hizo en esta película. Los momentos en los que no aparece la película se resiente. Me recordó a la misión. En aquella película todo estaba muy bien pero uno sentía que la película respiraba cuando sonaba Morricone, parecía una película dirigida por el compositor de la banda sonora, algo que no he vuelto a sentir. Hasta que Marlon Brando parece dirigir la película con cada una de sus caras. Porque es un personaje con muchas caras. Bueno, malo, enamorado, traidor, vividor, lo tiene todo.

Algo que sacamos en claro de la película es que después de haber visto todo lo que hemos visto, dentro de todo su mensaje es conservador, opuesto a todo lo que muestra. Los últimos minutos son la redención del clasicismo y el libertinaje cae en desgracia. Una crítica encubierta a una forma de vida que ni alguien como Brando es capaz de aguantar.



 


 

Existen frases que van unidas a mi piel y quedan grabadas en mi mente....A veces uno se sumerge en el tiempo, saboreando momentos pasados, sin que por ello el cuerpo no cese de experimentar vida... Dentro de este film denso, romántico, siniestro, poético, desalmado y humano, bailan las palabras que Paúl dirige a Jeanne:

 

Paúl: Tú no tienes nombre y yo tampoco tengo nombre. No hay nombres. Aquí no tenemos nombre.

Jeanne: ¿Estás loco?

Paúl: Es posible que lo esté pero no quiero saber nada de ti. No quiero saber donde vives, ni de donde eres. No quiero saber absolutamente nada de nada. ¿Me has comprendido?

Jeanne: Me asustas.

Paúl: Nada. Tú y yo nos encontraremos aquí sin saber nada de lo que nos ocurra fuera, ¿de acuerdo?

Jeanne: Pero, ¿por qué?

Paúl:  Pues porque…aquí no hace falta saber nombre, no es necesario. ¿No lo comprendes? Venimos a olvidar, a olvidar todas las cosas, absolutamente todas. Olvidaremos a las personas, lo que sabemos, todo lo que hemos hecho. Vamos a olvidar donde vivimos, olvidarlo todo.

Jeanne: Yo no podré, ¿tú si?

Paúl: No lo se. ¿Tienes miedo?

Jeanne: Ya veo que me tomas por una cualquiera.

Paúl: Qué... que te tomo por una qué?

Jeanne:  Por una zorra.

Paúl: Ah! te refieres a una prostituta?

Jeanne:  Si, una prostituta.

Paúl:  No.....sólo eres una jovencita anticuada y complaciente que intenta parecerlo.

Jeanne:  Prefiero ser una puta.

Paúl: Escucha,... quiero que nos miremos uno al otro...

Jeanne: ¿Es bonito no saber nada el uno del otro?.

Paúl:  Si

Jeanne: ¿Qué hago contigo en este piso?.


Paúl: Yo creo que nos damos gusto.

 

 

 

No sería justo olvidar la escena que ha pasado a la historia, por su fuerza, por su forma o por su significado.....

Me refiero a la secuencia cuando Paúl sodomiza a Jeanne, con mantequilla.

Diciendo:

!! SANTA FAMILIA !!

!! TEMPLO DE LOS BUENOS CIUDADANOS !!

!! LA LIBERTAD ES ASESINADA AHORA POR EL EGOÍSMO !!

 

 

Os recomiendo a todo aquel que aún no haya visto ULTIMO TANGO EN PARIS, que lo hagáis sin dilación. La recomiendo muy sinceramente, no ya por lo insólito de su historia o la maestría que emplea el director en cada uno de los encuadres de que está compuesta, sino para que admiréis a un actor poco común, una de esas figuras que solo de dan una vez cada cien años y que es exponente de interpretación, veréis a un Marlon Brando abierto en canal para todos los espectadores, veréis al hombre que mas años de mi vida como cinéfilo ha navegado en mi mente y corazón, a veces a través de una fina canoa de papel, admirareis otra vez un Paris que está ahí, esperándonos...Viajareis en un medio-oscuro-amarillento, escena tras escena, sintiendo como la obra de Bertolucci se va desplegando poco a poco, para convertirse en un bello lienzo, cuyos colores nos penetran....No de la forma que emplea Paúl con Jeanne en el suelo del piso parisino, cuando golpea a todo un templo de buenas costumbres......, sino de una forma pausada, romántica, deseada, en la que un bello arco iris nos es regalado, para elegir la tonalidad que nos haga vivir del modo que deseemos.

Marco fiel de los instintos humanos, donde la humanidad entera se refleja tímidamente en este espejo roto de parte a parte, y en la que cada uno de sus trozos, nos seguirá persiguiendo hasta el final de los tiempos. No recuerdo en mi larga vida como amante del cine, un film que haya significado tanto a mi vida, por una parte queda mis vivencias al lado de Brando cuando rodaba por las calles de Paris, y fuí testigo por cuatro días de la tensión que el personaje de Paúl ejercía sobre él, era un Tour de force, donde mi amigo conseguiría alzarse como vencedor absoluto y por otro lado la satisfacción personal como cinéfilo de haber contribuido en parte del trágico final. ULTIMO TANGO EN PARIS es la obra mas importante del siglo pasado sin la menor duda, y así está catalogada por cientos de críticos de todas las nacionalidades.

 

BRANDO MEDITA Y ESTUDIA SU PAPEL DE PAUL

 

Dicho por Bernando Bertolucci:

"Ultimo tango en Paris es un trabajo cargado de utopías, muy característico de los años setenta. Al principio quise hacer una película sobre la relación entre dos hombres......Quería probar que es imposible para dos seres humanos del mismo sexo reducir la soledad en solo animalidad. Durante el rodaje, me impidió la productora que fueran dos personajes masculinos, y opté por la pareja.... Pero sin embargo, me dí cuenta de que estaba realizando una película sobre la soledad, es decir, lo contrario de lo que pretendía en un principio. Es el único film de todos cuantos he dirigido que tanto el guión, la improvisación de Brando y el resultado final, pudieron sobrepasar los limites de mi imaginación. Sin duda es mi mejor aportación al cine."

"Hice Ultimo tango en Paris en un momento de trasgresión, yo me sentía tan comprometido políticamente, que me decía que había hecho una película sobre la lucha de clases entre un hombre y una mujer. Cada película corresponde a un momento preciso de mi vida: El último tango era, en realidad, la expresión de una necesidad que hoy me parece muy romántica. Volví a verla hace unos días y me quedé sorprendido: ¡Pero bueno!.. me dije, este film que ha sido condenado, quemado, que hizo renacer la Inquisición, por él me condenaron a prisión y sin embargo, es la película más romántica que conozco. Ahora me siento más tranquilo. Los personajes de "Cautivos del amor" son también dos seres extraños entre ellos y en una ciudad que no es la suya. Dos mundos diversos que se atraen y luego se rechazan para luego entrelazarse. La película es una mirada nueva de una sociedad que es la mía, pero me parece que la mirada es diversa. No sé bien cómo definirlo, pero en la cámara he encontrado algo nuevo: no es que me sienta plenamente satisfecho de todo lo que me rodea ahora en el mundo, pero si excitado por el hecho de que he contribuido con ULTIMO TANGO EN PARIS, a que algo haya cambiado."

 

 

 

El maestro ha dejado marcada en la pantalla una historia con libertad narrativa, utilizando en muchos casos la improvisación y el documental, mientras que, al mismo tiempo, parodia sin escrúpulos el personaje que interpreta Jean Pierre Léaud, el prometido de Jeanne, un mediocre cineasta del cinéma verité, totalmente pedante, como fueron muchos de los cineastas de la época. Pero la brillantez de la cámara y la estructura narrativa está al servicio de los actores, particularmente en la figura de Marlon Brando, en un papel que es el mejor de su carrera.

Vista hoy, con la mirada puesta en la sociedad actual, después de ver tanta basura como se hace y cuando el sexo y el erotismo nos parece un tanto lejano, sin que por ello no sea vital, estoy en el deber de volver a considerarla como una película profunda, de dimensiones apocalípticas y una obra maestra total.

LAST TANGO IN PARIS es en parte también una respuesta negativa de Bertolucci al cine de Godard, que aparece encarnado en el director de films amateurs que personifica Jean-Pierre Léaud. Jeanne no soporta los sueños de su novio cineasta y necesita sufrir sexualmente con el personaje que interpreta Marlon Brando. Además, también pienso que Bertolucci da una opinión sobre Mayo del 68, y lo traduce de forma sutil cuando todo es posible en una pareja que se encierra en una habitación para disfrutar y padecer sexo, mientras en la calle, en cambio, quedan los jóvenes directores de la Nouvelle Vague, captando la realidad a su manera y pretendiendo cambiar al mundo, sin conseguirlo......

 

 

Poco me va quedando por escribir en este Estudio-Homenaje conmemorativo en su aniversario, sobre este mosaico de soledad, amor y sexo, también de dolor y temor a la muerte, que no haya expuesto con anterioridad. Debo confesar que me siento identificado con Paúl, comprendo sus reacciones y las llevo a mi terreno personal, porque al igual que él, he navegado por las calles de Paris en busca del tiempo perdido, he sentido el ruido sobre mis oídos, la belleza del entorno, el gozo de unos instintos, y he intentado comerme a bocados el placer por el siempre hecho de poseerlo.....

 Solo Dios sabe que lo que estoy diciendo es cierto.

Vuelvo a repetir que todo en el film es pasión y amor, hasta el mismo entorno, como es la ciudad de Paris, por el tono de su cielo, el claro oscuro del apartamento, el aspecto abandonado de sus protagonistas, unido al inmenso dolor por el ser que ha desaparecido, o las mismas e incontroladas ansias de poseer......de gozar....Es como una danza macabra, donde la vida y la muerte hacen tambalear la existencia de un hombre que no sabe donde va.

 Si Paúl se funde en Brando, y el actor sodomiza a Paúl, hasta convertirlo en eje central, es porque el actor dejó de llamarse Marlon durante el rodaje, y nos regaló su mejor interpretación.

Dolorosos los sentimientos de nuestro interior mas escondido.

 

Termino haciendo referencia a ese magnifico plano final, cuando Paúl se acerca a Jeanne.....Ella le dispara a bocajarro, y él tambaleándose, herido de muerte va lentamente hacia el ventanal, desde donde va a contemplar por última vez la bella ciudad del Sena.......

Secuencia inolvidable del actor mascando chiclé......

Sacándoselo de la boca, lo pega contra los hierros del balcón, diciendo:

 !! Te quiero y necesito saber tu nombre !!

!! Tu nombre.....!! Tu nombre !!.

 

 

No podré olvidar este conmovedor final......He presenciado a lo largo de mi vida, cientos de escenas clave y emblemáticas, pero recuerdo ésta en especial porque forma parte de mis vivencias. ¿Acaso existe mejor forma de sentir que ésta?....¿No es igual danzar al compás de la música de un tango, aunque sepamos que es lo último que haremos en nuestra vida?.

 

 

 

DICHO POR BRANDO:

" Ultimo tango en Paris es un film autentico, vivo, solo hay en él dos o tres escenas difíciles. Lo escabroso lo dejo para aquellos que no entienden mucho. Si la atención de buena parte del publico se ha acentuado en esa dirección me parece a mí que es por culpa de unos cuantos censores de mas. Eso ha hecho que se hablara de la película únicamente por esas escenas y no como uno de los Films mas bellos de los últimos 20 años. Para mí, haber interpretado ULTIMO TANGO EN PARIS ha supuesto una experiencia fundamental. Es un film autentico, humano y poético. En el contexto de la vida cotidiana casi todo es triste, escabroso, odioso......pero cierto. Lo que ocurre es que las cosas mas autenticas producen incomodidad. Siempre es difícil crear una obra de arte y pretender que todos la entiendan"

 

Pero había algo en su alma: Siempre supo que aquel trabajo fué en parte una muestra de su personalidad.... Ningún director supo extraer su tristeza y soledad como lo hizo Bertolucci. Por eso entiendo las palabras que dijo en una rueda de prensa:

"Jamás volveré a filmar una película parecida a ésta....Sufrí mucho rodándola, porque por primera vez en mi vida sentí como violaban lo mas profundo de mi ser.".

 

 

 

 

El film obtuvo los siguientes premios:

 

 

Silver Ribbon 1974, a la mejor pelicula

National Society of film Critics Awards, al mejor actor: Marlon Brando

New York Film Critics Circle Awards, al mejor actor: Marlon Brando

 

Y las siguientes nominaciones:

Oscar al mejor actor: Marlon Brando

Oscar a la mejor dirección: Bernardo Bertolucci

British Academy Awards, al mejor actor: Marlon Brando

Golden Globle USA, mejor director: Bernardo Bertolucci

Golden Globe USA, a la mejor pelicula