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ÚLTIMO TANGO EN PARIS.

 

 

 

 

 

Si Paris como ciudad conserva en mí ese lugar bello de mi existencia, si el embrujo de sus calles, sus puentes, su fina lluvia, su atmósfera romántica, su arte e historia son parte fundamental de mí, no podría ser menos este film de Bertolucci. Recuerdo perfectamente la oscuridad de aquella sala de ensayo, recuerdo como si fuera hoy la música de Gato Barbieri, la morbosidad brutal de ciertas escenas, el dolor de sus secuencias....Si LAST TANGO IN PARIS posee la fuerza de un clásico, la interpretación de MARLON BRANDO rompe lo establecido..... Brando fué y es para este cinéfilo su actor fetiche.....Ya desde el comienzo del film, cuando se tapa los oídos, mientras cruza el metro parisino a gran velocidad, o cuando de su rostro cae una lágrima al final de la película, contemplando los tejados de Paris......Escribir sobre el film de Bertolucci es como un soplo de aire...

El último tango en Paris es una obra maestra, al gran Bertolucci, director independiente y sus diálogos han hecho historia y son recordados como una amalgama de guión e improvisación como solo Brando sabía hacer. Bertolucci no quería problemas con él y le dejó a su aire, lo que fue un gran acierto para todos los que consideramos a Brando uno de los mejores de todos los tiempos. Aquel fue el primer acierto de Bertolucci. El segundo fue entrelazar brillantemente las tres historias del film: la del Brando hundido y desequilibrado por el suicidio de su mujer, la historia de amor superfluo e inconsistente entre María Schneider y su novio director de cine -sátira de Bertolucci sobre la industria del nuevo cine francés-, y la acción y reacción del deseo y del amor entre los dos protagonistas principales. Quiero recalcar que en ningún momento aparecen los dos desnudos y que las escenas de sexo explícito a pesar de su crudeza son bastantes suaves....Otro acierto de Bertolucci, aunque en su momento llegaron a escandalizar..El aspecto técnico es impecable. La fotografía amarillenta y triste, el juego con la luz, y uno de los mejores montajes que se hayan realizado jamás, junto con la preciosista música de saxo -instrumento sensual por excelencia-, redondean esta obra inmortal llamada El Último Tango en París. La escena en la que Brando le habla a su mujer muerta, es de lo mejor que he visto nunca. El título del film hace honor a la historia de los protagonistas ya que cuando las tornas se cambian y es Brando el perrito, el desenlace se desencadena tras bailar ese último tango con un final tan crudo y bello como magistralmente rodado. Un deleite para la vista y los sentidos.

La película es una hábil reflexión sobre la condición humana y Bertolucci nos toca la fibra sensible con este film cargado de erotismo y un romanticismo a su manera. Hay quien en su día no vio aquí más que una perversión obscena del realizador italiano, calificando y tachándolo de pornográfico al estilo de la secuela Emmanuelle. No nos equivoquemos, una cosa es lo que hacen gente como Vicente Aranda y Bigas luna, y otra cosa es esta película. Embriagada de una sensualidad y un salvajismo sobrecogedor, la película nos cuenta las andanzas de dos almas perdidas que encuentran en el sexo su punto de unión y casi de expresión. No hay nada en el metraje que sobre si nos referimos a escenas de sexo. Sin embargo, uno de sus puntos débiles es la historia de Schneider con Leaud. Una historia bajo mi punto de vista floja, prácticamente intrascendente que cuenta muy poquito de la protagonista no solo a primera vista sino indirectamente también. Con una realización clásica y pausada, pero deudora de los encuadres fijos de Bergman, sus largas escenas aportan un realismo necesario para comprender a estos dos personajes. Es en estas escenas cuando admiramos la fotografía de Storaro y la interpretación de Brando en toda su dimensión y esplendor. Entre la dura y dramática realización de Bertolucci y las imágenes del director de fotografía de Apocalypse Now, se forma un collage en el que solo podría encajar Brando, en su mejor interpretación, con permiso de EL PADRINO Y UN TRANVÍA LLAMADO DESEO.

Esta película debería haber sido un soliloquio de Marlon Brando. No se puede entender de otra manera. Los momentos en los que el actor aparece en la pantalla son mágicos porque nos traspasa su individual para transformarlo en colectivo. Pocas veces he visto el sufrimiento humano mejor interpretado por un actor: la tristeza recorriendo cada rasgo de su rostro, el abatimiento reflejándose en cada paso que da, la aflicción llenando sus ojos, el pesar rompiendo su voz y su concepción de la realidad... Por eso cada vez que aparece el personaje femenino, el espectador se revuelve incómodo porque no desea para nada su presencia, pues únicamente quiere beber de la potencia interpretativa de Brando. Quedó grabado en mi retina esa imagen del esposo frente al cuerpo yaciente de la esposa. Nunca antes había visto una carga de dolor tan intensa y profunda como esta. La tristeza elevada al máximo exponente, siendo casi metafísica y etérea, acuñando un concepto espiritual que traspasa cualquier límite establecido. Y la contribución del aura melancólica de un París que parece derrumbarse paralelo al personaje es inmejorable. Los exteriores e interiores son dignos de alabanza. Pura poesía en la pantalla que nos aporta la desestructuración del individuo. Pero quiero dar un toque critico otra vez a la relación insustancial de la actriz y el director de cine, ¿Qué puede aportar una cosa así en una película que pretende ser demoledora? ¿Qué cabida tiene y qué podemos extraer de algo semejante? No le encuentro justificación desde ningún punto de vista. Salvando este obstáculo incomprensible, nunca antes la tristeza fue tan bella.
La descomposición del ser humano y la juventud en incesante búsqueda se entrelazan en este desolador relato de pesimismo y miseria. De un lado de la balanza tenemos a un hombre con el corazón y el alma en estado terminal, y del otro a una joven insegura e inexperta que se deja caer en sus brazos sin preguntas ni compromiso, en un terreno neutro, vacío de dudas y sentimientos, comenzando un desgarre en caída libre que desemboca en un harakiri emocional donde solo cabe la muerte tras el ocaso, o la metamorfosis tras la catarsis.

 

Marlon Brando es un hombre fracasado, cansado y viejo, un ogro que antes de emprender el camino a la tumba, decide zamparse por una vez a una presa a la que intuye más desorientada e indefensa que si mismo. Él, que sólo fue un títere en manos de todos, busca la redención imposible a través del juguete moldeable que se ha encontrado, una María Schneider que se siente tan fascinada como asqueada bajo las garras de la bestia. Obviamente la inevitable obsesión de Brando por su experimento, camina paralela a la creciente repulsión que comienza a sentir su conejillo de indias. Tras el choque inicial de identidades opuestas, él se agarra, no sólo a lo único que le queda, si no también a la continuación de la única acción valiente (por salirse de la norma) que ha realizado a lo largo de su existencia. Ella solo quiere desaparecer, mantenerse lo más lejos posible del territorio que le marcó aquel hombre, por el que tal vez sintió alguna vez algo noble pero al que ahora ve despreciable y ajeno. Y después de decirse sus nombres solo queda el abismo. Abismo de rendición y tristeza. Conscientes ambos de que nunca más serán capaces de volver a amar llega el suicidio, terrenal para él que ya había jugado todas las partidas, existencial para ella, marcada para siempre, aceptando desarmada un futuro que odia. Puede que tal vez fuera su primer encontronazo sexual lo único feliz de sus vidas. Al menos en aquellos minutos... ya es sexo animal

Brando atrapa al personaje, lo hace suyo, lo destroza, lo crea, lo revive, lo vuelve a echar al pozo, lo vomita y lo saca a la luz como una buena nueva. No tiene nombre lo que Brando hizo en esta película. Los momentos en los que no aparece la película se resiente. Me recordó a LA MISIÓN, en aquella película todo estaba muy bien pero uno sentía que la película respiraba cuando sonaba Morricone, parecía una película dirigida por el compositor de la banda sonora, algo que no he vuelto a sentir. Hasta que Marlon parece dirigir la película con cada uno de sus registros. Porque es un personaje con muchas caras. Bueno, malo, enamorado, traidor, vividor, lo tiene todo. Era yo muy joven cuando la ví, pero había vivido mucho y sufrido mas, pero saqué en claro de la película que, después de haber visto de todo, dentro su mensaje es conservador... Los últimos minutos son la redención del clasicismo y el libertinaje. Una crítica de una forma de vida que se pierde en los océanos del tiempo.


Un film complejo, desarraigado y salvaje, libertario en el mejor sentido y lleno de fuerza imborrable en sus imágenes, un poema trágico. Bertolucci presenta la historia de pasión de un hombre maduro, aislado y odioso, con una joven desprejuiciada, ingenua y sensual, dos desconocidos que tras un furtivo, inesperado y primer contacto salvaje, inician un enloquecido laberinto pasional hasta el extremo. Así, se presenta la razón como sexo y el sexo como razón de todo, en una primera lectura, como vehículo para olvidar la misma existencia, la conciencia de vivir. La pasión desenfrenada de los amantes: (él acaba de perder a su mujer y ella se enamora perdidamente), sirve para que Bertolucci pinte un film libre, falto de prejuicios y de ataduras. No hay mínimo amor siquiera: cuando uno empieza a conocer al otro todo se estropea trágicamente, pero a través de una concienzuda puesta en escena que elevan al film del plausible ridículo que hubiera podido ser a la categoría artística que muchos críticos reconocen. Bertolucci parece poner sobre el tapete un film escandaloso y ateo, pero contradictoria y magistralmente contado y planteado como un film netamente religioso o filosófico: todo se reduce a creer o no creer. En el amor, en la propia existencia, en uno mismo, en la sociedad, en el sexo, en las formas, en el fondo. Hiperpesimismo y desesperación, un poema masoquista sobre el desamor y el amor, una auténtica y memorable tragedia griega o clásica, y "El último tango en París" es toda una obra de culto, cuando todas sus formas, su estilo y su propósito son lo contrario... en un París moderno y cotidiano cerrado de forma ética y estéticamente. El personaje de María Schneider como maleable y sensual muñeca atrapada y ahogada, confundida y degollada, infeliz y felicísima, entre los brazos de un monstruoso e inolvidable Brando, toma conciencia real de lo que ha vivido tras acabar con la bestia que la abruma y que quizás no deseaba sino esa muerte. Uno adivina después del trágico final...Ella, se queda llorando y definitivamente escéptica, y muerta en vida.

 

 

Bertolucci filmó en 1972 lo que probablemente sería la obra cumbre de una carrera brillantísima, "El último tango en París", una de las películas más carismáticas de la historia del cine, con un increíble Marlon Brando que nos lleva de la mano en un viaje iniciático hacia el epicentro de una de las pasiones más irracionales que se han contado en el lenguaje cinematográfico. El resto viene espontáneamente servido por el ambiente brumoso y melancólico de París, con esa luz crepuscular que viene como anillo al dedo. Gran film al que yo llamo "cine crepuscular", un género de cine centrado en la decadencia de las personas y su deseo se volver a encontrar un lugar bajo el sol pese a tener todo en su contra....!!! Imprescindible !!!. Jamás una película logro abrir y estudiar las relaciones humanas hasta lo más profundo. Expone sin piedad el cuerpo y el alma de dos seres desesperados. Nunca el odio, el amor, la pasión, la locura y la muerte formaron un conjunto tan perfecto como en este film. Tenía que ser europeo por supuesto, para dejar volar con tanta libertad a los actores y lograr una maravilla que el tiempo no borrará. Marlon Brando en el papel que lo llevó a la inmortalidad por encima de cualquier otra. Servirá de ejemplo para las futuras generaciones de lo que significa poner el alma actuando y cagarse las formas y los modos. Maria Schneider acompaña en sus experimentos y locuras pero no llega nunca a brillar por que él. Dos desconocidos que comienzan una relación puramente sexual, casi animal sin saber siquiera como se llaman. Dos adultos jugando como niños a lo que sea, sin prejuicios ni vergüenza, pudiendo ser de verdad sin máscaras ni posturas. Libres. Desenfrenados. Tanta intensidad no puede pasar por sus vidas sin dejar huellas imborrables y ninguno de los dos volverá a ser el mismo después de conocerse. Película obligatoria que no deja indiferente a nadie. Maravilla del séptimo arte.


La atmósfera que envuelve la acción está cargada de tensión erótica y desesperación. La narración, llena del barroquismo clásico que tanto agrada al realizador, desarrolla bien la trama principal, define con acierto los caracteres protagonistas y mantiene el interés del relato. La desenfadada grosería de los diálogos y las sugerencias eróticas, acogieron el día de su estreno con un gran escándalo, que casualmente y hoy en día, sigue provocando su retirada de los carteles en Italia.
El director hace uso de las imágenes a través de simbolismos, la alegoría o el paralelismo aportan contenidos y explicaciones, como el baile sin reglas, la visión de rostros a través de cristales que deforman, la división de la pantalla en dos áreas, la reproducción de obras del pintor expresionista Francis Bacon, junto a los créditos iniciales, la representación del regreso al jardín del Edén, las referencias a Ofelia y al mito de Eros... Merece ser destacada la imagen de inocencia que aparece fugazmente cuando Jeanne evoca el papel de los niños italianos, ángeles de solo cabeza y alas, que recuerdan a Cupido, como los representados en la pintura religiosa italiana del Renacimiento. Y me reitero una y mil veces que la interpretación de Marlon Brando, a su 48 años, es una pura antología del arte interpretativo.
 

El título del film hace honor a la historia de los protagonistas ya que cuando todo cambia y es Paúl el perrito, el desenlace se desencadena tras bailar ese último tango con un final tan crudo y tan bello como magistralmente rodado. Un deleite para la vista y los sentidos. Por cierto... nunca se supo emplear mejor la mantequilla.

-" Hablamos de la familia? Yo te hablaré de la familia... maldita familia... dónde los niños son torturados hasta que confiesan su primera mentira... maldita familia... me cago en todos vosotros... me dais asco... maldita familia."-
 

 Mi primera visión del film fué en un cine del Barrio Latino de Paris, y aún hoy, muchos años después, recuerdo aquel olor, sus planos rojizos, oscuros, medio enfermizos... Era como si terminase de ver ese interior nuestro expuesto a todos..¿Quién no ha deseado encerrarse en una vacía habitación y dar rienda suelta a nuestros mas viejos instintos? ¿Que lugar mejor que Paris como marco?, ¿Qué mejor que dos cuerpos desnudos, uno frente al otro, bebiendo lentamente el sudor de la propia piel?. No recuerdo, ni creo que pueda existir nada parecido, ni ningún sentimiento similar en mi larga carrera como devorador de cine, ni que un actor del calibre de un Brando irrepetible y perfecto... ansioso que sucumbe ante el instinto y se integra como buen amante del cine,  en un lienzo incomparable y de difícil definición. No creo exagerar al decir que "LAST TANGO IN PARIS", es para mi, como esa primera vez que nunca olvidamos y que nos gustaría repetir, con la mente disparada y el corazón palpitando. Eso es vivir el cine, eso es devorar el arte de un maestro, es contemplar un film marcadamente romántico, haciendo de todo ello un cóctel de sabor amargo. 

Tengo por costumbre cuando voy a escribir sobre cualquier titulo, si éste hace años que lo descubrí, verlo ahora detenidamente.....Debo confesar que hay algunos que he preferido desecharlos, pues el paso del tiempo ha sido mortal, pero en éste caso concreto de "ULTIMO TANGO EN PARIS" me revela lo que yo viví en Paris. He vuelto a sentir muchos años después, mi total admiración al film mas personal e íntimo...Me atrevería a decir que éste clásico contiene lo que en nuestro subterráneo personal quisiéramos vivir y hasta morir si ello fuera posible.

 

Hábil reflexión sobre la condición humana y sus costumbres. Bertolucci nos toca la fibra sensible (y no me refiero a llorar) con esta película cargada de erotismo y, si, romanticismo, a su manera. Hay quien en su día no vio aquí más que una perversión obscena del realizador italiano, calificando y tachando el filme de pornografía al estilo de Emmanuelle. A ver, no nos equivoquemos. Una cosa es lo que hace Vicente Aranda y Bigas luna y otra cosa es esta película. Embriagada de una sensualidad y un salvajismo sobrecogedor, la película nos cuenta las andanzas de dos almas perdidas que encuentran en el sexo su punto de unión y casi de expresión. No hay nada en el metraje que sobre si nos referimos a escenas de sexo. Con una realización clásica y pausada, deudora de los encuadres fijos de Bergman, sus largas escenas aportan un realismo necesario para comprender a personajes tan complejos. Es en estas escenas cuando admiramos la fotografía de Storaro y la interpretación de Brando en todo su esplendor. Entre la dura y dramática realización de Bertolucci y la fotografía del director de fotografía de Apocalypse Now se forma un collage en el que solo podría encajar Brando, en una de sus 3 mejores interpretaciones: El padrino, Un tranvía llamado deseo y Reflejos en un ojo dorado...


Brando coge al personaje, lo hace suyo, lo destroza, lo crea, lo revive, lo vuelve a echar al pozo, lo vomita y lo saca a la luz como algo nuevo. No tiene nombre lo que el intérprete de La jauría humana hizo en esta película. Los momentos en los que no aparece la película se resiente. Me recordó a la misión. En aquella película todo estaba muy bien pero uno sentía que la película respiraba cuando sonaba Morricone, parecía una película dirigida por el compositor de la banda sonora, algo que no he vuelto a sentir. Hasta que Marlon Brando parece dirigir la película con cada una de sus caras. Porque es un personaje con muchas caras. Bueno, malo, enamorado, traidor, vividor, lo tiene todo. Algo que sacamos en claro de la película es que después de haber visto todo lo que hemos visto, dentro de todo su mensaje es conservador, opuesto a todo lo que muestra. Los últimos minutos son la redención del clasicismo y el libertinaje cae en desgracia. Una crítica encubierta a una forma de vida que ni alguien como Paul es capaz de aguantar.

 

 

No sería justo olvidar la escena que ha pasado a la historia, por su fuerza, su forma y significado..... Me refiero a la secuencia en que Paúl sodomiza a Jeanne. Diciendo:

!! SANTA FAMILIA !!

!! TEMPLO DE LOS BUENOS CIUDADANOS !!

!! LA LIBERTAD ES ASESINADA AHORA POR EL EGOÍSMO !!

 

 

 

Recomiendo a todo aquel que aún no haya visto ULTIMO TANGO EN PARIS, que lo hagáis sin dilación. Os lo digo muy sinceramente, no ya por lo insólito de su historia o la maestría que emplea el director en cada uno de los encuadres de que está compuesta, sino para que admiréis al mejor actor, una de esas figuras que solo de dan una vez cada cien años y que es exponente de interpretación, veréis a un Marlon Brando abierto en canal para todos los espectadores, veréis al hombre que ha navegado en la mente de cualquier critico del mundo, admirareis otra vez un Paris que está ahí, esperándonos...Viajareis en un medio-oscuro-amarillento, escena tras escena, sintiendo como la obra de Bertolucci se va desplegando poco a poco, para convertirse en un lienzo, cuyos colores penetran....de una forma pausada, romántica y deseada.

Dicho por Bernando Bertolucci hace unos meses:

" Ultimo tango en Paris es un trabajo cargado de utopías, muy característico de los años setenta. Al principio quise hacer una película sobre la relación entre dos hombres......Quería probar que es imposible para dos seres humanos del mismo sexo reducir la soledad en solo animalidad. Durante el rodaje, me impidió la productora que fueran dos personajes masculinos, y opté por la pareja.... Pero sin embargo, me dí cuenta de que estaba realizando una película sobre la soledad, es decir, lo contrario de lo que pretendía en un principio. Es el único film de todos cuantos he dirigido que tanto el guión y el resultado final, pudieron sobrepasar los limites de mi imaginación. Sin duda es mi mejor aportación al cine. Hice Ultimo tango en Paris en un momento de trasgresión, yo me sentía tan comprometido políticamente, que me decía que había hecho una película sobre la lucha de clases entre un hombre y una mujer. Cada película corresponde a un momento preciso de mi vida: El último tango era, en realidad, la expresión de una necesidad que hoy me parece romántica. Volví a verla hace unos días y me quedé sorprendido: ¡Pero bueno!.. me dije, este film que ha sido condenado, quemado, que hizo renacer la Inquisición, por él me condenaron a prisión y sin embargo, es la película más romántica que conozco. Ahora me siento más tranquilo. Los personajes de "Cautivos del amor" son también dos seres extraños entre ellos y en una ciudad que no es la suya. Dos mundos diversos que se atraen y luego se rechazan para luego entrelazarse. La película es una mirada nueva de una sociedad que es la mía, pero me parece que la mirada es diversa. No sé bien cómo definirlo, pero en la cámara he encontrado algo nuevo: no es que me sienta plenamente satisfecho de todo lo que me rodea ahora en el mundo, pero si excitado por el hecho de que he contribuido con ULTIMO TANGO EN PARIS, a que algo haya cambiado."

Actualmente se ha levantado una polémica con 'El último tango en París' sobre si hubo violación o no durante el rodaje. Bernardo Bertolucci ha asegurado recientemente que la actriz María Schneider conocía la controvertida escena de la violación, y ha reconocido que la "única novedad" fue la mantequilla que Brando usó como lubricante. Y es que en los últimos días las redes sociales han criticado duramente al cineasta por el final de su película después de que se hiciera viral un vídeo con las declaraciones del director, en las que apuntaba lo contrario.


-" Yo he precisado, aunque quizá no he sido claro, que decidí junto a Marlon no informar a María sobre el uso de la mantequilla. Queríamos su reacción espontánea ante ese uso impropio. Hay quien ha pensado y piensa que María no había sido informada sobre la violación". "¡Falso!... María sabía todo porque tenía el guión, en el que consta todo. La única novedad era otra, ya lo he dicho... Y eso, como supe muchos años después, ofendió a María, no la violación que sufre en la escena. Es desolador que alguien sea tan infantil como para creer que en el cine suceda de verdad todo lo que se ve sobre la pantalla. Aquellos que no saben que en el cine el sexo es casi siempre simulado, probablemente, cada vez que John Wayne dispara a un enemigo, creen que este muere de verdad, -criticó Bertolucci.- No quería que fingiese la humillación, quería que la sintiese. La actriz, fallecida en 2011, confesó que durante el rodaje de dicha secuencia se sintió humillada y un poco violada. Creo que se fué odiándome a mí y a Marlon Brando"-

 

El maestro ha dejado marcada en la pantalla una historia con libertad, utilizando en muchos casos la improvisación y el documental, mientras que, al mismo tiempo, parodia sin escrúpulos el cinéma verité, que bajo su punto de vista es totalmente pedante, como así muchos cineastas de la época. Vista hoy, con la mirada puesta en la sociedad del siglo XXI, después de ver tanta basura como se hace, cuando el sexo y el erotismo nos parece un tanto lejano, sin que por ello no sea vital, estoy en el deber de volver a considerarla como una película profunda, de dimensiones apocalípticas y una obra maestra total. Poco me va quedando por escribir en este Estudio-Homenaje conmemorativo en su aniversario, sobre este mosaico de soledad, amor y sexo, también de dolor y muerte, que no haya expuesto con anterioridad. Debo confesar que me siento identificado con Paúl, y comprendo sus reacciones. Vuelvo a repetir que el film es pasión y amor, hasta el mismo entorno, como es la ciudad de Paris, por el tono de su cielo, el claro oscuro del apartamento, el aspecto abandonado de sus protagonistas, unido al inmenso dolor por el ser que ha desaparecido, o las mismas e incontroladas ansias de poseer......de gozar....Es como una danza macabra, donde la vida y la muerte hacen tambalear la existencia de un hombre que no sabe donde va.  Si Paúl se funde en Brando, y el actor sodomiza a Paúl, hasta convertirlo en eje central, es porque el actor dejó de llamarse Marlon durante el rodaje, y nos regaló su mejor interpretación.

 

Termino haciendo referencia a ese magnifico final, cuando Paúl se acerca a Jeanne.....Ella le dispara a bocajarro, y él tambaleándose, herido de muerte va lentamente hacia el ventanal, desde donde va a contemplar por última vez la bella ciudad del Sena.......

Secuencia inolvidable del actor mascando chiclé.....

 

 !! Te quiero y necesito saber tu nombre !!

!! Tu nombre.....!! Tu nombre !!.

No podré olvidar este conmovedor final......He presenciado a lo largo de mi vida, cientos de escenas claves y emblemáticas, pero recuerdo ésta en especial porque forma parte de mis vivencias....¿No es igual danzar al compás de la música de un tango, aunque sepamos que es lo último que haremos en nuestra vida?.

  

DICHO POR BRANDO:

 

" Ultimo tango en Paris es un film autentico, vivo... solo hay en él dos o tres escenas difíciles. Lo escabroso lo dejo para aquellos que no entienden mucho. Si la atención de buena parte del publico se ha acentuado en esa dirección me parece a mí que es por culpa de unos cuantos censores de mas. Eso ha hecho que se hablara de la película únicamente por esas escenas y no como uno de los Films mas bellos de los últimos 20 años. Para mí, haber interpretado ULTIMO TANGO EN PARIS ha supuesto una experiencia fundamental. Es un film humano y poético. En el contexto de la vida cotidiana casi todo es triste, escabroso, odioso......pero cierto. Lo que ocurre es que las cosas mas autenticas producen incomodidad. Siempre es difícil crear una obra de arte y pretender que todos la entiendan"

 

-" Siempre supe que en aquel rodaje había una parte de mi mismo...."-

 

Ningún director supo extraer la tristeza y soledad del actor como lo hizo Bertolucci. Por eso entiendo las palabras que dijo en una rueda de prensa:

 

"Jamás volveré a filmar una película parecida a ésta....Sufrí y disfruté rodándola, pero por primera vez en mi vida sentí que violaban lo mas profundo de mi ser.".