LA MISIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

Para adentrarme en este magnifico film, quiero insertar antes un pequeño recorrido por los inicios y la historia de las misiones jesuitas en America. Lo creo de enorme importancia, así llegará a todos y será comprendido el guión y la impecable dirección de Roland Joffé.

Espero estar a la altura de este monumento del Séptimo Arte.

 

 

Este es un film que trata de un modo brillante la gesta heroica de la evangelización de América en el siglo XVIII. Concretamente la realizada por los jesuitas en territorios pertenecientes a colonias españolas y portuguesas. A partir del Tratado de Límites” de Madrid en 1750, los imperios coloniales de España y Portugal ajustaron sus fronteras en sus respectivos territorios de ultramar. Parte de los territorios españoles de la región de Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil fueron transferidos a Portugal. Esta decisión supuso que los guaraníes que vivían en siete misiones tenían que pasar a la dominación portuguesa o abandonar sus tierras y sus posesiones para asentarse en otros lugares. Los guaraníes no querían nada con los portugueses, ya que algunos mercenarios de esta nacionalidad se dedicaban al tráfico de esclavos, y por otra parte, tampoco querían abandonar las misiones, que gozaban de prosperidad. Los jesuitas comprendieron enseguida el conflicto que se derivaría del Tratado de Madrid y enviaron a Altamirano, un jesuita andaluz, no un cardenal, como se nos presenta en la película, para que éste convenciera a los jesuitas que allí estaban. Altamirano, que hizo gala de un carácter despótico y poco político, no fué precisamente lúcido y brillante en aquella gestión. A pesar de sus esfuerzos y amenazas no pudo evitar la tragedia de la guerra. El suceso contribuyó, interesadamente tergiversado, a la expulsión de los jesuitas en Portugal y España y, poco después, en 1773 a la disolución de la Compañía de Jesús.

 

LA MISIÓN, tiene la posibilidad de deleitarnos con los 13 primeros minutos, son puro cine elevado a la máxima potencia, de enorme belleza y un espectáculo visual sin precedentes con el tema musical como fondo indispensable, a lo largo de la proyección. La película plantea en estos primeros momentos, la grandeza de la misión universal de la Iglesia, concretada en la llamada a evangelizar todos los pueblos y la audacia de los evangelizadores que, arriesgando sus vidas, dejan todo tipo de comodidades para enseñar la verdad del Evangelio a los indios, al mismo tiempo que les dan una cultura y los defienden de los traficantes de esclavos. Todo ello aparece reflejado con el lenguaje de la imagen como en unas secuencias del martirio del primer jesuita, con el fondo panorámico de las cataratas y la selva. A partir del 500° aniversario del llamado “Descubrimiento de América”, se comenzó a promocionar LA MISIÓN, un film británico, dirigido por Roland Joffe y protagonizada por Robert de Niro y Jeremy Irons. El hilo conductor que impulsa la historia se inspira en la intensa vida del sacerdote jesuita Antonio Ruiz de Montoya, aunque en la película este ideal de hombre se encuentra desdoblado en los personajes del padre Gabriel y el jesuita Rodrigo. La película posee un impecable estilo histórico, tiene como escenario el tratado entre España y Portugal, fechado en 1750, el cual disipó la disputa por la Colonia del Sacramento, la lucha entre las monarquías absolutas europeas y el poder de la Iglesia que hasta entonces se centraba en la Compañía de Jesús, de gran influencia económica y política.

El padre Gabriel dirige una misión en lo alto de las montañas de Brasil, donde los nativos son evangelizados y llevan una vida pacífica. Hasta allí llega Mendoza, un mercader arrepentido, en busca de redención que, fascinado por la labor del padre Gabriel, se ordena sacerdote. La presión llevada a cabo por Portugal obliga a la Iglesia a ceder las tierras en las que se halla la misión. El padre Gabriel y Mendoza, aunque por caminos muy diferentes, harán lo imposible por defender la obra y evitar que los nativos sean esclavizados. El comienzo de la película se sitúa en las Cataratas del Iguazú, donde los Jesuitas intentan atraer la fe y civilizar a los indios guaraníes, dueños de esas tierras. El padre Gabriel, interpretado por Jeremy Irons encabeza el duro trabajo de evangelizar y  va adquiriendo importancia, logrando el apoyo de sus hermanos religiosos y pudiendo crear las conocidas misiones jesuitas en la zona. En la película se trasluce claramente la importancia de estas comunidades, característicamente autosuficientes y con gran desarrollo de trabajos manuales al estilo europeo, como la agricultura y la música, con espectaculares evidencias en el film. Y lo más importante, comunidades protegidas de la esclavitud, que España increíblemente prohibía y Portugal avalaba. Mientras el director nos va adentrando en el momento histórico, aparece un aventurero y poderoso cazador de indios, el Capitán Rodrigo Mendoza, que encarna un siempre sólido y eficaz Robert De Niro, a quien la traición entre su amante y su hermano, lleva a una transformación, en donde la culpa se convierte en su prisión. Es acogido por la orden jesuita a cargo del padre Gabriel, intentando su reconciliación con Dios y le propone ayudar en la labor llevada a cabo en las misiones. Rodrigo acepta y allí es perdonado por los guaraníes y liberado de toda culpa. Las escenas entre Jeremy Irons y De Niro son de gran importancia, por la disparidad de sentimientos, los registros opuestos de los dos actores y fotografiados con encuadres que me hicieron pensar en aquellos años en que vi el film, me encontraba ante un hallazgo cinematográfico, considerando hoy en día LA MISIÓN como una de mis películas preferidas a la que suelo recurrir mas de una vez. De ahí mi enorme placer de poder incluirla en mi website CINEPARAISO, al lado de grandes obras maestras del séptimo arte. LA MISIÓN es todo un documento histórico y visual como pocos y que recomiendo muy sinceramente.

 


La película refleja como las misiones se desenvolvía fructíferamente, con mucho esfuerzo, fé y tesón, pero todo se ve un tanto desvaído con la visita del cardenal Altamirano, ya que les notifica que las misiones deben desaparecer, poniendo fin al conflicto entre España y Portugal. En un intento por demostrar el desarrollo misional, los jesuitas invitan al cardenal a recorrer las misiones; donde se aprecia magníficamente el trabajo realizado y el grado de educación. Si bien Altamirano lo reconoce, no desiste de cumplir el objetivo propuesto, es decir, abolir dichos asentamientos sin tener en cuenta las consecuencias, como la lucha que asumen las misiones guaraníes representada en dos ideales, la paz en nombre de Dios y la guerra en manos del hombre. Esto concluye en la desaparición final de las órdenes y la apropiación de estas tierras por parte de Portugal. Es muy difícil hacer un comentario histórico-cinematográfico de una película como LA MISION sin referirse al papel jugado por España, Portugal y el propio Vaticano en la colonización de América. Sin embargo lo voy a intentar en mi articulo, sobre todo si considero la multitud de textos que he consultado sobre este período histórico, y sobre todo que condujo a que nuestro país fuera la primera potencia de un mundo nuevo en cuanto a dimensiones se refiere. En los documentos consultados he descubierto bellas ilustraciones, donde uno se hace una ligera idea de como los clérigos españoles evangelizaban aquellas inhóspitas y recién descubiertas tierras. Creo que nadie les dijo que aquello fuese una tarea fácil. En verdad no lo era. Tampoco sé que los afamados conquistadores fueran hermanitas de la caridad...buscaban oro, riquezas, dorados, y en esa búsqueda llenaban de pólvora las vidas indígenas. No lo narro aquí porque a mi me guste o lo invente, están hasta en los libros de texto, pero lo que no estaba en mi mente e imaginación, era que la Iglesia tomase parte con los asesinos, los esclavistas, los usureros y los intereses, en contra de los más débiles. Eso no debió suceder jamás, ni Dios tuvo que permitirlo esté donde esté, porque se les define en una sola palabra: "Asesinos".

 

En LA MISION muchos verán ciencia ficción histórica. Otros en cambio que, las similitudes con la realidad de lo que en verdad pasó debieron ser numerosas. Otros acontecimientos como la cruzada contra los cataros ya pusieron de manifiesto los acercamientos interesados del clero, en sus instancias más elevadas, a los intereses políticos y reales. Las implicaciones del trono de Pedro en acontecimientos de memoria son pocos gratas para la humanidad, han sido muchas y la imagen de la Iglesia, ha sido nefasta. Pero aparte de esto, también hay que reconocer la existencia llena de valor y desprendimiento de personas capaces de renunciar a sí mismas con tal de extender la palabra de Dios, ahora, ayer y en todo tiempo. En ellos se conservan los principios básicos que inspiran la religión. Apenas he hablado de las formas externas del cine. He comentado el guión, la historia, sentidos profundos, que al final son los duendes de mi oficio. Pero reidinvico una y mil veces que la película es una maravilla, roza la perfección.

 

Estas palabras las dijo Roland Joffé, con motivo de la salida al mercado del DVD en una edición especial.


-"Es una historia conmovedora sobre la realidad política. Somos de naturaleza animal y por tanto destruimos lo que amamos por intereses y fines egoístas, y a la vez somos torturados por el sentimiento de que existen otras opciones si tuviéramos la fuerza para realizarlas. En las cuestiones políticas de hace 400 años encontramos los mismos interrogantes con los que luchamos hoy en día"-.


 


El director define más o menos lo que es la película y los temas que va a tratar: el ser humano es autodestructivo por naturaleza. Allá donde va arrasa con todo, destruye culturas milenarias, destruye la armonía entre los pueblos. Pero para ver esto no hay que remontarse hasta 1750, que es la época en que se acontecen los hechos narrados, sino que lo vemos ahora también. Por otra parte hay que decir que la creación de estas misiones, aunque nefastas para la supervivencia de antiguas culturas milenarias, estamos en la América Latina, pero bien podríamos remontarnos a África, crearon una tabla de salvación para estos pueblos que se refugiaban en estas misiones para evitar caer en el yugo de la esclavitud. En esta fascinante y maravillosa película, se recrean las misiones fundadas por los jesuitas en los actuales territorios de Brasil, Paraguay y Argentina, que en 1750 se repartían las potencias coloniales de Portugal y España. Esta misión evangelizadora se centraba en la cultura de los indios guaraníes, habitantes de la América Latina, seres en armonía con la naturaleza más salvaje. No obstante estas misiones jesuitas, además de llevar la evangelización a estos pueblos indígenas, también los adoctrinaban en un sistema igualitario. y esto no lo veían bien las monarquías totalitarias de España y Portugal, que los capturaban para someterlos a la esclavitud. La Iglesia aceptó los intereses de estas monarquías y ordenó que las misiones desaparecieran de estos territorios. Algunas se negaron y lucharon contra el expansionismo hispano-portugués. La película se basa en hechos reales. Que sean más o menos iguales a la historia es otra cosa. Roland Joffé, después de la oscarizada LOS GRITOS DEL SILENCIO, se embarcó en la historia de la misión de San Carlos, en las cataratas de Iguazú.

 
Al padre Gabriel, impagable Jeremy Irons, se le encomienda un nuevo destino: hacerse cargo de la misión de San Carlos, ahora vacía por la muerte, a manos indígenas, y se hace cargo de dicha misión. Por su parte, un mercenario, asesino y traficante de esclavos, Rodrigo Mendoza, interpretado magistralmente por Robert de Niro, inicia un camino de auto-culpa y redención por el asesinato de su propio hermano, la tortura ocupa su mente. Es entonces cuando las historias del Padre Gabriel y Mendoza se cruzan. Al Padre Gabriel se le encomienda la labor de salvar a Mendoza llevándoselo a San Carlos. Es en su camino hacía San Carlos, cuando Mendoza inicie su personal camino de penitencia y redención. Ahora se verá destinado a convivir con los que antes eran sus enemigos. Rodrigo se enamora de esa cultura y de la gente a la que antes perseguía y exterminaba. Ahora defenderá los ideales jesuitas, la misión junto al padre Gabriel y sus acólitos. La decisión de la Iglesia, presionada por España y Portugal de abandonar las misiones en estos territorios, por el establecimiento de nuevas fronteras y siendo los nuevos dueños los portugueses, pondrán al Padre Gabriel y a Mendoza en una difícil decisión: abandonar al pueblo guaraní a su suerte o bien, defender la misión de San Carlos por las armas y rompiendo el voto de no-violencia. Mientras Gabriel utiliza como únicas armas la fe, Mendoza luchará a golpe de espada. Son dos aspectos que marcan las diferencias de uno y otro, solo el amor hacia el pueblo será los que les una en el fondo.

La película es de una belleza visual sin precedentes, y de gran contenido histórico. La redención, la penitencia, la búsqueda de la libertad de los oprimidos contra la opresión de las grandes potencias coloniales, donde se crítica al carácter autodestructivo del hombre y esa preciosa relación entre Mendoza y el Padre Gabriel que culmina con el final de la película. Todos estos temas están presentes en tan fascinante film. Cuenta con incontables imágenes de gran belleza. Tan sólo voy a mencionar las que a mi mas me afectaron:

 la primera escena del jesuita crucificado cayendo por las bellísimas cataratas de Iguazú, bastante trágica, pero de una belleza sublime.

 

Mencionar también cuando Jeremy Irons tiene el primer encuentro con los indios guaraníes, mientras toca con su oboe ese precioso tema central, de la soberbia Banda sonora de Morricone.

 

Por último, quiero remarcar una escena más:

 

El camino de penitencia que asume De Niro hasta la misión de San Carlos, cuya cima significará el fin de la penitencia y el inicio de una vida nueva. Una vez llega arriba, rompe a llorar, desprendiéndose de esa carga tan pesada que era a la vez la cosificación de toda esa carga emocional que torturaba la psicología de este personaje y la libertad de todo pecado y ese nihilista final, soberbio y emotivo al máximo, conteniendo encuadres de unas imágenes de gran fuerza dramática.

 

La puesta en escena es magnífica, mostrándonos con preciosas imágenes la selva tropical excelentemente fotografiada por Chris Menges. Su guión, otro de sus aciertos: gran tratamiento en las psicologías de los personajes, sobretodo en ese torturado De Niro su busca de la redención. Aunque hay algunos aspectos tratados más superficialmente, como el personaje del hermano de Mendoza interpretado por Aidan Quinn. Las interpretaciones con inmejorables e irrepetibles: Irons y De Niro ofrecen un recital de calidad extrema. Sin duda dan lo mejor de si mismos, ofreciéndonos papeles irrepetibles. Pero además entre estos dos actores: fe y espada juntas luchando por un mismo motivo, nos hallamos, aunque levemente ensombrecidos, actores como Liam Nesson, Aidan Qinn o Ray McAnnally. El equipo que contó con una soberbia dirección, eran auténticos profesionales, residiendo parte del atractivo de la película en estos apartados: como cité antes, la fotografía, el vestuario y la dirección a los indígenas que actúan de forma mas que creíble, todos estos aspectos están muy cuidados. Pero como buen aficionado a la música, lo que me llamó y me sigue llamando cuando la escucho, es la bellísima y magistral banda sonora de Ennio Morricone, sin duda, una de las mejores composiciones del maestro. Ensalza de manera mística las más emotivas escenas de la película. es difícil recordar una secuencia sin recordar; "On Earth As It Is In Heaven", "Falls", "Gabriel's Oboe" o "Miserere", temas muy bellos. LA MISIÓN, título indispensable para todo cinéfilo que se precie. Imprescindible en todos los sentidos, porque una vez vista, nos hace pensar en todo lo que hemos hecho y continuamos haciendo, como por ejemplo, la destructiva naturaleza del hombre. Mi mente se contrae, se ramifican mis sentidos en dispares direcciones y en una de ellas un volcán se pone en erupción... y pienso:


-"Tenemos que trabajar en el mundo, queramos o nó, el mundo es así... Nosotros mismos lo hicimos"-

 


Cuando ví la película, me planteé los sentimientos que ésta despertó en mi. Sentimientos que se reflejaron contrapuestos, porque paso de la paz, la ternura, la libertad; al enojo, la tristeza, la valentía, el sentimiento de lucha y la admiración por la entrega y la fortaleza. Es decir, que puedo resumir estos sentimientos en amor e impotencia. Durante el transcurso de la película no salgo de la sensación de sorpresa, de incomodidad e indignación por asumir que nuestra historia está formada por hechos tan dolorosos. Algunas de estas sensaciones, como la lucha por lo que una cree verdadero y la indignación por no poder lograrlo o mantenerlo en pie traspasó la película y desde ese momento se hicieron míos. Y me reitero en la belleza que desprende como espectáculo, la música, la imagen y el sonido, puedo decir que situaciones claves se tornan mágicas para este cinéfilo, y entiendo como se cumplieron los objetivos planteados por los autores. Un ejemplo es la utilización de un oboe como nexo entre las dos culturas, detalle increíble y muy loable. Las imágenes apelan constantemente a la sensibilidad del espectador, intentando ser fieles al relato histórico que muestra las modalidades de la modernidad en su máximo esplendor. Pienso sobre los momentos destacados de la película, Rodrigo de Mendoza logra su liberación espiritual; por otro lado, las enseñanzas de los misioneros se perpetúan en el rescate de aquel violín en manos de un grupo de indígenas desnudos, como significación del aprendizaje de la “civilización” que los había alcanzado; y por último, cuando el cardenal enviado reflexiona sobre su decisión, quedando explícito el ideal de hombre moderno en su dura sentencia.

 

LA MISIÓN es una de las películas de mayor belleza de la historia del cine. Creo que habría que programar su emisión como terapia a personas con problemas de autoestima y que han perdido el sentido y las ganas por la vida. Cada uno de sus planos, son al cine lo que Velázquez a la pintura del siglo XVII. Nunca se filmarán con mayor maestría las cataratas de Iguazú. Todo ese torrente de arte, sumerge a los actores de una forma profunda en la historia, los lleva a sentirse Rodrigo de Mendoza, el Padre Gabriel... no Robert De Niro o Jeremy Irons. Pero es en este complicado punto cuando debo hacerme la siguiente pregunta:

 - "¿El arte más allá de su belleza o carece de mensaje ideológico, debemos creer que es secundario a una obra artística?"-

Yo creo que no, lo ideológico siempre es más duradero y eterno, porque ese es el alma de la obra, y ese es el sentido de LA MISIÓN, su mensaje. Cuando un director franco-inglés como Roland Joffé se acerca a lo que fue la América hispano-portuguesa a uno le asaltan dudas. Mucho más cuando el guionista es Robert Bolt, que escribió las superproducciones de David Lean, películas en donde los oficiales británicos o americanos no disparan contra mujeres y niños, sino que son modelos éticos, en cambio cuando se habla de naciones ibéricas, meterse indiscriminadamente es mucho más fácil. Los británicos, norteamericanos y franceses siempre tuvieron una atroz envidia de nuestra obra iberoamericana. Sus furibundas críticas en sus sistemas de enseñanzas al modelo español, contrasta con las alabanzas a su expansión territorial. En Francia en ningún colegio se llama a Napoleón dictador, pero si se refieren a Felipe II como un vil asesino.

 

Es una de las filmaciones más bellas que hayan podido darse en la historia del cine, una gema preciosa del séptimo arte, que plantea el rompimiento entre las aspiraciones del credo cristiano, definidas desde el Evangelio, y la codicia de los sistemas humanos, capaz incluso de inyectar veneno a la Iglesia y adulterar su naturaleza. Asistimos a un profundo divorcio entre lo que plantea la fe y lo que algunos de sus representantes preconizan. Las interpretaciones, todas magistrales, pero Irons y De Niro alcanzan la genialidad. La música consolida la ambientación física, los diálogos son referente magnífico del drama que se desarrolla, en el interior de los diversos protagonistas, traficante arrepentido, sacerdote decepcionado que prefiere luchar por la oración; la disyuntiva irresoluble se nos plantea entre ambas posiciones, y cuya solución el sacerdote decide dejar todo en manos de Dios, como son los crímenes y las injusticias que viven, características de una época de opresión colonialista.

 Una cinta que no puede faltar en la filmoteca de todo como amante del cine.

Roland Joffé, por su estilo de una sobriedad lírica a la que se llega en casi todo lo que ha dirigido, por un tono de un clasicismo exquisito con el que elabora sus obras. LA MISIÓN transmite una sensación de hondísima emoción y de una profunda pomposidad vana. Lo cual no resta para que el film contenga cantidad de secuencias estremecedoras y otras en las que llorar a lágrima viva resulta inevitable, como puede ser el apoteósico final de una belleza, patetismo y grandiosidad. Obra maestra, obra de culto y una asignatura pendiente de todos estos actores de ahora, que se creen dioses indispensables. Yo os aconsejo que toméis nota, porque a pesar del espectáculo en si que es el cine, las aportaciones interpretativas lo son en unión de una buena dirección, lo que mas llega y entusiasma al espectador... !!Y ESO ES CINE EN ESTADO PURO!!.

 


La lección fundamental que se saca de la película es que las colonias no se podían gobernar por simples personajes mandados desde la capital del imperio por el rey, como obispos y cardenales, se necesitaban hombres que ensalcen la fé, que con su entrega, sacrificio y fuerza y hasta la propia sangre, tomen entre sus brazos a los salvajes perdidos de la civilización, que viven en un mundo perdido, pero sincero y sano, para enseñarles la palabra de Dios.... Me quedo con la tranquilidad y la conciencia a punto de explotar de felicidad por este difícil articulo de mi Website, pero el film LA MISIÓN, lo trasmite mejor que mis palabras.
 
 

Nadie que se precie de ser cinéfilo, amante del buen cine, y de querer conocer en su mejor momento a actores del calibre de Jeremy Irons y Robert De Niro, no deben dejar pasar por alto semejante monumento del Séptimo Arte y una película que ha pasado por derecho propio a ser considerada como obra maestra.

 Verla de nuevo es todo un deleite orgásmico-visual, con las consecuencias que producen los mismos.