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TRUMAN CAPOTE

 

 

 

 

 

 

"La vida es una moderada buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito."



"Para mí, el mayor placer de la escritura no es de lo que se trata, pero la música hacen que tomen v ida las palabras."



"Venecia es como comer una caja entera de licores de chocolate de una sola vez."



"El pueblo de Holcomb se encuentra en las llanuras altas del oeste de Kansas, una zona solitaria que los habitantes de Kansas llaman allá afuera. Eso me cautivó desde el comienzo.

 

Truman Capote

 

 

La película comienza en Nueva York cuando Truman Capote lee en un periódico la noticia de la muerte por asesinato de cuatro miembros de una misma familia. En ese momento decide viajar al pueblo donde ha ocurrido el suceso, una pequeña localidad de Kansas, para documentarse y posiblemente escribir sobre ello... Lo que en principio iba a ser labor de unos días, se convierte en un proyecto que iba a abarcar varios años de su vida, y que finalmente daría como resultado una de sus mejores obras "A sangre fría"... Este periodo es el que abarca la película. Resulta interesante en todo, pero mas en cuanto al personaje de Capote. El actor lo interpreta magistralmente y todo el interés del film reside en el los diferentes estados emocionales por los que pasa Truman, haciendo así de espejo de sus debilidades, de su inteligencia, pero sobre todo de su enorme sensibilidad. De hecho, recibe todo el peso de la narración, y al final, nos deja con esperar mucho mas, pero el cine a veces es asi.... La película deliberadamente evita mencionar los lugares donde ocurrieron los hechos. "Me voy a Kansas" dice Capote varias veces. El pueblo donde ocurrieron los asesinatos Holcomb, solamente se menciona un par de veces, cuando el escritor lee en público parte de lo que ha escrito. Garden City, la ciudad que esta al lado del pueblo, no se menciona ni una sola vez. Tampoco el condado de Finney, donde están todos estos lugares. Lo cual deja en blanco detalles que bajo mi punto de vista el director debería hacer mención de ellos. Todo esto contrasta bastante cuando aparecen en una casa junto al mar, y sale en la pantalla: La Costa Brava. Cuando Truman viaja al pueblo, no sé ve mucho la labor de investigación y documentación que lleva a cabo. Solamente se le ve hablando con la familia del jefe de policía, y un poco con la amiga íntima de una de las victimas. El ambiente del pueblo por medio de las imágenes también resulta escaso. En definitiva... aunque se puede entender con suficiente claridad, nos deja faltos de noticias, salvo que hayamos leído el libro, que yo recomiendo a todo el mundo. Deberían haber explicado mas las costumbres del pueblo, de las victimas y a mi modo de ver, la vida de esa familia. Comprendo que el director centra todo su interés en Truman Capote, en su ambiguo interés por el tema, en su fijación por uno de los asesinos, en ese amor que palpablemente se siente entre el escritor y el preso. Ambos mantienen unas escenas, que para mi son de lo mejor del film. Con los asesinos, pesa gran parte de la película, hay grandes conversaciones. pero las miradas entre ellos dicen mas que muchos capítulos. Todo se centra en Truman y el viaje emocional a través de su mirada.
 


Siempre he sentido admiración por "A sangre fría", "Breakfast at Tiffany's" y por "Música para Camaleones"... Mucho mas por esta última, en la que me vi reflejado en uno de sus cuentos, luego A sangre fría, la cual releí después de ver esta película, sentí nuevamente admiración por la película dirigida por Richard Brooks, que adaptó sensacionalmente el libro de Capote y Breakfast at Tiffany's, donde la sutileza de su guión, la presencia de Audrey y la inolvidable banda sonora me trasportó a la propia mente de Capote, e imaginé a mi querida Marilyn como Holly, tal y como quiso Capote desde el principio, que fuera su protagonista absoluta. Los productores no pudieron traspasar a Marilyn, que tenia una férreo contrato con la fox y el resultado: !!asombroso!!..ha quedado para la historia del cine.

Ahora es Bennett Miller quién realiza una película sobre el escritor. Cuenta con un guión interesante, bien escrito, que está bien desarrollado y que define bien a sus personajes, no sólo a Capote, aunque sea el más importante. Miller lo plasma bien en pantalla, realizando un buen trabajo, en su debut en la dirección. También se nota la inspiración en el film de Brooks, tomando algunas cosas de aquel film, aunque el desarrollo de ésta con las vividas en la película de Richard Brooks.

Con A sangre fría, acuñaría el término non-ficción-novel, creando un referente para lo que luego sería el nuevo periodismo estadounidense, pero su personalidad abarcaba mucho mas que sus obras literarias, era casi o mas conocido por sus fiestas entre las celebridades de Hollywood, que se mataban por asistir a ellas, y por su profunda ironía, donde dejaba prácticamente desnudos y a merced de la critica a sus íntimos, lo curioso es que ellos y confesado por muchos de ellos, ese morbo les estimulaba y les complacía. Uno de los más excéntricos personajes de Truman Capote fue él mismo. Su éxito literario fue acompañado de un gran éxito social, que le permitió tratar a la aristocracia neoyorquina. Participaba en eventos sociales, y siempre bien acompañado por alguno de sus amantes. Pero sus relaciones con la alta sociedad se rompieron cuando publicó "Plegarias atendidas", novela donde narraba situaciones íntimas de sus amigos más famosos. En "Música para camaleones", decía de sí mismo:

"Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio.".

Plegarias atendidas fue el manuscrito que más problemas le causó, sobre todo porque le grangeó el odio y la ira de buena parte de la jet-set que se veían reflejados, parafraseados y hasta parodiados en sus líneas. Personajes célebres como Jerry Salinger, Stavros Niarchos, Andy Warhol, la Garbo, Sartre y Simone de Beauvoir, el matrimonio Mathau, Tennessee Williams, Gore Vidal, Albert Camus, Peggy Guggenheim, Samuel Beckett, Jackie Kennedy. En este breve, pero maravilloso libro, que recomiendo, Capote cuenta lo que ha aprendido de la vida mediante el personaje de P. B. Jones, un huérfano que desde que tiene memoria ha sobrevivido aprovechándose de su atractivo y su versatilidad sexual; conviertiéndose en una puta de alto standing de la élite neoyorkina que, al no conseguir éxito como escritor, se dedica a observar, como si de un experimento se tratase, los comportamientos y desviaciones de todo aquel que se cruza en su camino. Así puede hablar tanto de “monstruos perfectos”, es decir, ese tipo de seres depravados que viven entre nosotros y en los que podríamos convertirnos, pero que nos causan el mayor rechazo y hasta de los nómadas de restaurantes caros y sus historias. Como siempre destacar el genio de Capote a la hora de vendernos a sus personajes, como es el caso concreto de Kate McCloud, turbadora, por la que he podido llegar a sentir casi el mismo interés y curiosidad que ella causa en el entorno parisino en el que se mueve; el de Ann Hopkins, antes Ann Cutler, quien asesina a su marido y logra salir impune gracias a su perfecto análisis del comportamiento humano y al control que ejerció sobre sus deseos y anhelos hasta hacerlos realidad; o el de Sidney Dillon, un judío rico y atractivo que creyó embrujar con su encanto cuando en realidad estaba siendo burlado sin apercibirse de nada. ¿Y qué decir de nuestro narrado, P. B. Jones? Un ser manipulador, interesado, inmoral, sin principios, frío y calculador; pero a la vez tan interesante y atractivo que sin duda te lo llevarías a casa a tomar el café para que te relatase chismes e historias sobre su vida.

También tengo que decir que cuando leo un libro de Capote me encanta buscarlo entre lineas, es decir, encontrar sus propios pensamientos y opiniones presentados por alguno de sus personajes. Es cierto que en este libro ocurre menos que en A sangre fría, pero también ocurre, como cuando P. B. Jones comenta: “sigo pensando que si cambio todos los nombres podría publicar esto como una novela. Qué coño, no tengo nada que perder. Claro que un par de personas podrían intentar matarme, pero me lo tomaría como un favor”. Más real que este temor, que posteriormente se convirtió en un hecho, no podría haber nada. Además, el libro de relatos que escribe P. B. se denomina Plegarias atendidas, acercando más si cabe ficción y realidad.
De entre todas las posibles citas que podría extraer del libro me voy a quedar con una frase dicha por Ina Coolbirth en el restaurante La Côte Basque al hilo de su reciente divorcio y su poco alentador futuro sentimental:

“Es posible que la libertad sea lo más importante en la vida, pero existe algo que podríamos llamar demasiada libertad, y ya no tengo edad para esas cosas”.

 


Me entusiasma hablar del personaje que compone la película, aunque comprendo que CAPOTE es un momento en la vida del escritor, justo cuando se interesó por los crímenes y nada mas, pero Truman es un hombre muy importante de la literatura americana y me sentía en la obligación de profundizar en el, aunque levemente, Pero lo que importa es la película y la interpretación de este genio que fué Philip Seymour Hoffman. ¿Está bien o es otra de las típicas sobrevaloradas interpretaciones para hacerse con premios?. Sin duda, Hoffman demuestra lo gran actor que es, y hace un trabajo espectacular. Para mí en su día fue el oscar más merecido, puesto que además de realizar un gran trabajo, también tuvo que imitar el difícil tono de voz de Capote, he visto partes de la película en inglés y hace un gran trabajo, aunque tampoco me quejo del doblador, ya que su labor para imitar ese peculiar timbre de voz de Capote es muy complicado. Además, hace una gran aportación cómo un hombre que es un hijo de puta pero que también tiene sus sentimientos cómo se demuestra en algunas partes de la película, que pese a dar un poco la nota en las fiestas y manipular a todas las personas que puede a su antojo, él no lo puede controlar todo y acaba hecho polvo. También ayuda el buen trabajo de los secundarios. Esperaba mucho de Catherine Keener, y no me decepciona. La actriz también hace un gran trabajo. Al igual que los dos actores que hacen de asesinos y del siempre eficaz Chris Cooper. Es un placer encontrarse con un film cómo este, bien dirigido e interpretado y sobre todo interesante. Una soberbia película con la que al fin se ha reconocido el trabajo de un actor, que venia haciendo colaboraciones pero muy interesantes, y aquí hace una excelente labor.
Seymor Hoffman es ahora Capote, y lo será por siempre en el celuloide, gracias a su precisa expresión gestual y a la, casi irritante, vocecilla, como se disfruta en la versión original.
Estéticamente ofrece frías luces y tristes panorámicas que profundizan en un tono como de velatorio, recalcando la crueldad de la trama. Es una cinta curiosa. Sus horizontes narrativos quedan acotados a la figura de Capote, lo que convierte el diálogo fílmico en cosa efectista. ¿Es esto malo? No. No porque el propio Capote es quien maniata dicho diálogo, convirtiéndose en único motivo de la cinta, saboteando al resto de personajes. Los errores de "Capote" la convierten en su mejor baza pues es, ante todo, y gracias a ellos, podría decirse, que es "capotiana" a más no poder.
 

Volviendo a su vida privada, quiero señalar que aprendió mucho de su primer amante, el distinguido académico Newton Arvin, cuya homosexualidad tuvieron que disimular hasta que la Policía encontró su biblioteca de pornografía sodomita: la vergüenza y la desgracia que aquello le acarreó, contribuyeron a que asumiese su condición. Capote, por su parte, nunca tuvo problemas con su propia sexualidad. La proclamaba y supo sacar partido de la belleza de su flequillo rubio, con el que posaba para sus primeras fotos publicitarias. Era burbujeante, ingenioso y mordaz y fue adoptado como mascota por la smart-set neoyorquina. Se convirtió en el "Puck" de beautiful people. Sus amores más duraderos fueron con Jack Dunphy, un recluso escritor que no consiguió demasiada fama. Capote fluctuaba entre él y la gran vida. Sus últimos amantes fueron del tipo de Lloyd Nolan, el actor con cara de caballo que se especializó en papeles de policía bueno de ronda por la calle; ordinariamente, hombres sin talento con quienes se comportaba, ineptamente, como un Pigmalión. Mejor Pigmalión fue con las mujeres para quienes no representaba ni una amenaza. Ni una promesa. Le encantaba vestirlas, enjoyarlas, mimarlas, llamarles darling. En casa de Cecil Beatón, en Londres, conoció a la Reina Madre, quien, según todas las referencias, quedó encantada con él. Su amor más intenso estaba reservado a Lee Radziwill, a quien intentó por todos los medios, pero sin éxito, convertir en una actriz. Que el caviar y el champán no estropearan su forma de escribir es algo que habla en su favor, su dedicación era de una seriedad casi flaubertiana. Pero las brillantes banalidades del tipo Breakfast at Tiffany's, no llegan al nivel de Madame Bovary. La necesidad imperiosa de producir una obra clásica le llevó a investigar los famosos asesinatos de Kansas y a producir, en el llamado A sangre fría, un curioso manuscrito, nada estimulante, pero que él la consideraba su obra mas completa e innovadora y donde nació dentro de su corazón un sentimiento íntimo mas que palpable por uno de los convictos. A sangre fría le proporcionó muchísimo dinero.
 

Quizás el único director capaz de acercarse a las entrañas de A sangre fría, obra que inició un nuevo modelo de novela-documento, precedente del nuevo periodismo - haya sido Richard Brooks. La buena voluntad hecha hombre, representante de esa imagen sentimental y simplista que solemos tener del intelectual norteamericano liberal, antepuso la belleza y la atmósfera a cualquier referencia intencional o argumental. La mirada de Brooks a los criminales era y sigue siendo moralmente irreprochable, y rechazaba las facilidades para atacar la pena de muerte. Pero ahora, en esta ocasión no se trata de una adaptación literaria. La trama de Capote resulta ser la disección de la personalidad de un genio a lo largo del proceso de creación de su obra magna, de la responsabilidad moral del artista en su búsqueda de la verdad. Bennet Miller se apoya en la biografía de Gerald Clarke, el guión y los actores para mostrar, sin estridencias, el proceso que lleva al personaje a devorar al escritor. Capote es un largo primer plano de Philip Seymour Hoffman, consigue mostrar, voz nasal y amaneramientos incluidos, su ambiguo código de conducta, entre lo sórdido y lo poético, la pulsión que le empujó a las adicciones, y su ególatra capacidad de seducción, rebosante de sensualidad sureña. Ejercicio metalingüístico de indudable calado, pues, que apasionará a los literatos, y que por todos los medios deberían presenciar la versión original. Hoffman no lo pudo hacer mejor, es increíble la capacidad de mimetización que tiene con el propio Capote: los gestos, la voz, la risa...todo es como ver al mismo Capote en pantalla. Llevaron a la gran pantalla el momento más importante del controvertido escritor americano, lo representan a la perfección, por no decir que parece que nos situemos en la propia escena con los personajes en aquella fecha. Sin caer en lo meramente biográfico, contándonos los hechos, Miller nos muestra los sentimientos y puntos de vista no sólo de Truman si no de amigos e incluso de los propios asesinos. Una fotografía que refleja una lúgubre situación: el asesinato, el ambiente carcelario e incluso los sentimientos de amor que siente Capote. Como se va implicando cada vez más en la historia...todo eso se refleja en una fotografía de aire misterioso. Y como final a una cinta magnífica, la gran escena final que pone el bello de punta, llena de realismo y sentimiento. Sin duda, mas que recomendable, un gran trabajo de Miller como director y de un Hoffman impecable de pies a cabeza... La escena en la que ahorcan a los asesinos, es sin duda la mejor del film...a mi debo confesar que me dejó sin palabras.

 

Es bueno volver a leer los libros que alguna vez nos interesaron porque, cuando se lee, suele ocurrir que, por momentos, algo de lo leído nos traiga a la memoria algo vivido, y entonces, seguimos leyendo sin concentración alguna porque nuestra mente divaga entre los recuerdos que han aflorado. Por esta razón, en días recientes decidí retomar “El Amor a la Vida” de Eric Fromm, y en esta segunda lectura, hallé un valiosísimo concepto que se me había escapado la primera vez y que ahora encuentro bastante oportuno. Dice Fromm:

-" Quien no experimenta ninguna alegría por su propia vida, se vengará y preferirá destruir la vida, antes que aceptar que no puede darle ningún sentido a la propia. Está fisiológicamente vivo, pero anímicamente muerto. Surge así el placer intenso de la destrucción y la pasión por aniquilar a todos, incluso a sí mismo. Este es un sentimiento muy amargo para quienes lo experimentan, y no es simple especulación suponer que el deseo de destruir es una reacción casi forzosa."-


Truman Capote, también llegó a conclusiones parecidas, cuando decidió que había un gran filón en el caso del asesinato de la familia Clutter por parte de dos jóvenes sin razón aparente para cometer el crimen. Sus indagaciones con la policía, su asistencia a los juicios y su íntima conversación con los dos convictos, mas íntimamente con Perry, lo llevan a sentir que, más que desear una obra de impacto, está realmente ante dos hombres que no merecen ser vistos como monstruos. Por eso decide ayudarles, consiguiendo abogados que asuman las apelaciones de su sentencia a la horca y, asistido por Harper Lee, la exitosa autora de Matar a un Ruiseñor, compromete varios años de su vida para conocer las razones más íntimas de aquellos hechos que llevaron a la destrucción, casi forzosa, de cuatro vidas humanas. Después de la magistral adaptación cinematográfica, nos muestra por su parte, y con solvente eficacia, la génesis de “A Sangre Fría”, recreando aparte de la vida privada de su autor, su investigación compartida con la señora Lee, y su muy estrecha relación con los condenados, pero en especial con Perry Smith. “Es como si Perry y yo nos hubiéramos criado en la misma casa – diría Capote - y, un día, él salió por la puerta de atrás y yo por la de adelante”. Con suma objetividad, y sirviéndose de esa perfecta y envolvente caracterización de Philip Seymour Hoffman, Miller nos desnuda el lado humano, ambivalente y polémico del genial escritor, pero también deja en claro el gran esfuerzo y el valioso compromiso que asumió para crear “A Sangre Fría”, en la cual queda claro que Perry Smith y Richard E. Hickock fueron mucho más víctimas que verdugos. Impresionante Seymour Hoffman, a mi particularmente me sorprendió muchísimo la personalidad del autor, que dicen que tan bien se ve reflejada en la película, pues en el libro no se aprecia la magnitud de su personalidad, de su carácter tan extrovertido y particular. En definitiva, una película imprescindible, un clásico que aporta una infinidad de detalles desconocidos y no detallados en la obra escrita. Esto es importante: los que buscan un thriller, los detalles de un crimen brutal y la evolución de la investigación criminal se equivocan de película. Genial Capote cuando afirma que su libro creará un nuevo genero literario. El tiempo le dio la razón, “A sangre fría” supuso un antes y un después en la crónica periodística, fue la primera crónica novelada. Inesperada y sorprendente la evidente atracción sentimental que siente el autor por Perry Smith. Este es un detalle que no se percibe en absoluto en el libro.

Magnífica película que cautiva al espectador desde el primer minuto. La historia es apasionante y es de ese tipo de películas en las que cuando sales del cine, sabes más que cuando has entrado y aún te quedas con ganas de aprender más sobre Truman Capote. Gran guión de Dan Futterman, maravilloso trabajo de todo el reparto, mención aparte para Philip Seymour Hoffman y Catherine Keener que están brillantes como cometas. La labor de dirección de Bennett Miller resulta pasmosa y abrumadora...¡Un lujo de película!....

¡No pueden dejar de verla!

 

Poco a poco, Capote se vá metiendo en esta complicada historia que lo llevará al estrellato y al respeto internacional, así como también al declive moral. Capote no será el mismo, no terminará ningún otro libro , solo se conformaría con ser celebridad.
Con una impecable puesta en escena, el film logra su cometido y no me canso de reiterarlo, en la avasallante personificación de ese extraordinario actor que era Phillip Seymour, que con este monumental trabajo coronará su incuestionable carrera artística. Basta observarlo solo unos minutos y ver que Phillip es Truman, ese personaje tan arrogante, maligno como compasivo, héroe o traidor. En la secuencia final se pueden ver en el rostro de Hoffman todos los sentimientos de ira, vergüenza, impotencia y culpa. Más que un sobresaliente film, muestra a un personaje que tocó la cima pero que al caer vió como el mundo ya lo había desechado. Capote, se muestra durante toda la narración como un hombrecillo repleto de peculiaridades físicas, psicológicas, estéticas y vocales, que le convierten en una caricatura de sí mismo para muchas de las personas que le rodean y que no le conocen. Su condición de homosexual y su afición a las bebidas alcohólicas, su absoluta capacidad de empatía y, a la vez, de distanciamiento, su comportamiento cuando se rodea de gente corriente y el que incorpora cuando se convierte en objeto de adoración para la alta sociedad que le encumbra, y su capacidad para ser fuerte dentro de su aparente debilidad, le dibujan como un ser extraño, inabarcable y misterioso. Él no sería Capote sin Nelle, su mejor amiga, su secretaria, confidente, y guardaespaldas. Es importante la figura femenina de esta amiga de la infancia porque sin ella no se puede llegar a comprender del todo la verdadera dimensión de tan curioso personaje. Se comporta como la parte terrenal del mismo, la conciencia, la razón y una continua toma de contacto con la realidad. La aparente frivolidad de Truman Capote esconde en realidad un hombre atormentado por lo que ve, por lo que imagina y por lo que desea. No es únicamente un vanidoso que viste abrigos amarillos, se trata de una persona valiente que es capaz de mostrar todo su amaneramiento sin complejos. Y, también la de un genial escritor.


El protagonista de esta historia es Truman Capote, y la estrella Philip Seymour Hoffman, que alcanza niveles interpretativos excelsos. Llega a conseguir que desaparezca el resto del reparto, el vestuario, la fotografía y la dirección a favor de un ser maravilloso y atormentado que planea por encima de la propia historia hasta llegar a superarla. La intriga está contada con un estilo de cine clásico que ayuda a la narración, aporta un gusto cinematográfico que denota un buen hacer cine por parte del director. No usa efectismos ni truculencias, no se detiene en el morbo ni en las escenas fáciles y tópicas que suelen ser distintivas de historias de asesinos y asesinatos, de investigaciones y de juicios... o de la misma homosexualidad del protagonista. Se agradece la pausa con la que te va introduciendo en la psicología de los personajes secundarios, todos menos Capote, los planos en los que te muestra la preocupación del jefe de policía, la mirada del asesino rubio, tan claramente culpable desde el principio, y la más profunda y compleja del asesino moreno, que llega a hacer dudar al espectador de su implicación por el tratamiento que le otorga la cámara en su relación con el escritor. La planificación y la música le confieren un aspecto de obra de calidad, que la convierten en un película de culto para todo amante del cine, de la literatura, y del periodismo. "Truman Capote" es un ejemplo de cómo el actor y su personaje pueden ir de la mano en algo más que una simple interpretación.

Capote escribía bien y todo el mundo lo sabía. Lo único es que lo mejor estaba por llegar, y es precisamente por el asesinato o por la forma que tiene Truman de manipular a los asesinos para conseguir la información que necesita. El contraste en la actuación de Hoffman es sublime. Puede ser misericordioso y expresar un dolor infinito en la mirada o puede ser un asesino indirecto deseando el éxito de su libro a costa de la ejecución de dos personas. Te lo hace creíble... Su vida dependía de la muerte de dos personas. Tanto es así que, Capote, tras terminar su novela nunca se recuperó. No se centra simplemente en el historia del asesinato, sería demasiado fácil, se analizan varios aspectos sociales, la pena de muerte, las mentes de los asesinos, la arrogancia de Capote y su gran problema con el alcohol, su homosexualidad y sobre todo, una sociedad americana, desde un sector más profundo hasta la más arrogante de New York.

Un día leyendo el ‘New York Times’ le llega la gran inspiración, la idea de cómo cambiar el rumbo de la historia de las narraciones literarias, embarcándose en un viaje a un mundo hostil, se adentrará en las vidas de los vecinos, policías, familiares, el entorno de la tragedia consumada hasta llegar al sumum, el poder charlar con los asesinos cara a cara, sobretodo con el más inteligente, el personaje Perry Smith, del que Capote comienza a sentir desde la primera vez una inclinación ambigua, que termina en un amor mas que profundo.. El grupo de actores, mis queridos compañeros cinéfilos, ensalzan a la cumbre al desaparecido Philip Seymour Hoffman... Yo empecé a apreciarlo en ‘Boogie nights’ y ‘El talento de Mr. Ripley’ ganándose a pulso este rol principal. Sus gesticulaciones, el egocentrismo que le caracteriza, su prepotencia y sus discursos en las charlas de alta sociedad, no perderse la escena en que imita a Marilyn Monroe, su voz aniñada, sus poses, es todo perfecto y totalmente imprescindible.. Existe ante todo el Capote sentimental, entendedor, inteligente y comprensivo, hasta el hombre manipulador, mentiroso, sin escrúpulos y acaparador que no duda en conseguir lo que se propone si con ello tiene que cruzar la línea de lo moralmente correcto. También me gustaría destacar el siempre más que correcto Chris Cooper y sobretodo la fotografía de la cinta, con ciertos planos amplios de esas bastas llanuras americanas así como la localización de la casa en la que suceden los asesinatos que le da un aire de misterio por lo aislada y solitaria que aparece. Como ocurre en este tipo de películas, siempre existe la posibilidad que no se reflejen varios aspectos del personaje a tratar refiriéndome a que el director o miembros del equipo lo consideren no correcto por el qué dirán, refiriéndome a los modos de ese estilo de vida y en este caso de su condición homosexual en la que la cinta no quiere participar en ningún momento más allá de su manera de comportarse. No hay ninguna clase de beso, no se muestra ningún tipo de imagen amorosa ni aquella con un cierto grado de afecto a lo que sería lo más normal entre dos personas que se quieren y comparten una relación, como su sentimiento hacia uno de los presos.
Varios aspectos me han gustado o llamado la atención como ese sutil sentido del humor o esas menciones a personajes de la época como Marilyn Monroe, Humphrey Bogart o a un compañero de profesión referente a lo controvertido o no de una futura obra entre carcajadas. También lo que representaba Capote y el como era el centro de atención en toda fiesta, convención o acto. La película puede decirse que nos muestra a dos tipos de personas, dos maneras de ver el presente y el como sus actos lo llevan a una situación anímica determinada bien diferenciada en el último tercio de película, y el como afectó a su autor hasta el momento de su muerte.
 


Gran película Capote. Lo que más me llama la atención de ella es la capacidad que tiene para absorberte en ese entramado contexto, refleja perfectamente el entorno del escritor, las famosas obras que iban saliendo a la luz, los personajes carismáticos de la época…La presencia de Seymour es apoteósica... Una de las escenas que más gracia me hizo es cuando van al pueblo de la familia asesinada y tienen una conversación Harper Lee y Capote con la mejor amiga de la difunta niña. En esta parte Capote en respuesta a un comentario de la adolescente asegura que “desde que era niño la gente piensa que me tienen fichado por mi forma de hablar y siempre se equivocan”, es gracioso por que el hombre no puede tener más pluma y ser más gay, no creo que la gente se formara una opinión excesivamente alejada de la realidad. A parte de esto la película en general es todo un alarde cinematográfico y nos deja con querer saber mucho mas. El aspecto negativo del escritor es que dentro de su sensibilidad, es convenido, frío, calculador y egoísta. Su relación con los asesinos es de conveniencia, aunque haga parecer que les tiene cariño, cuando no le dan la información que necesita los abandona y arrebata los privilegios de un buen abogado. Con respecto a su pareja real no le muestra el más mínimo interés, no le importa admitir que llega a sentirse atraído por uno de los asesinos y en una de las escenas da a entender que le es infiel. Los temas que saca a relucir son muy interesantes: ¿es bueno o malo cogerle cariño a un asesino? ¿por el éxito de un libro es conveniente seguir aplazando la sentencia de muerte?, es decir, ¿el fin justifica los medios? o ¿lo mediático consigue trastocar todos los intereses de las personas?


Esa vanidad, complicidad y complejidad que otorga Capote es genuina, increíble y hasta deliciosa. Si les parece muy buena doblada, entonces en su idioma original les parecerá un portento. De la novela "In Cold Blood", y con un asombroso resultado, el director Bennett Miller extrae desde las entrañas del pasado los esclarecimientos que dieron motivos a la obra literaria más gloriosa de Truman Capote, la cuál se convertiría en un éxito instantáneo y lo transformaría en un genio del género periodístico norteamericano. Carismático e intrépido, humanista y susceptible por donde se le mire, el personaje de Capote, se impregna en la retícula del espectador, con esa amanerada personalidad. Ya era hora que Seymour Hoffman fuese valorado como el tremendo actor que fué, no cabe duda de que fue muy adecuada la elección de los demás actores que componen el jurado correspondiente a la votación. Ya se ha visto en muchos filmes el virtuoso talento de Seymour, era casi imposible dejar pasar esta especial ocasión, donde el actor exprime todo su potencial y da vida con un alto grado de credibilidad a un dificultoso y excéntrico personaje del cuarto poder estadounidense. No sobran los demás actores, al contrario, por ejemplo el papel de Clifton Collins Jr., que interpreta Perry Smith, se adecua con total simpleza y armonía al conjunto de condimentos que ensalza la película.


Quizás parezca un poco densa y compleja si no se logra enganchar desde el comienzo, pero una vez presentados los personajes, de seguro es imposible escapar de la atractiva propuesta que se nos exhibe el impresionante y aclamado debut del antes mencionado director Bennett Millar, no olviden nunca este nombre… Bennett Millar… promete. Recomendable en variados sentidos.

 

 

 

Quiero finalizar puntualizando y matizando la brutal escena final, cuando Perry Smith es ejecutado en la horca, la secuencia es de esos momentos de la que se nos queda clavada en el recuerdo, la entrada en el recinto de Capote, su mirada hacia el preso, sus ojos, el brillo y su expresión denotan como está sufriendo... Vemos al hombre, presenciamos su derrota y asistimos a un adiós sin retorno entre él y Perry Smith.

 

 

 

"La vida es una moderada buena obra de teatro con un tercer acto mal escrito."